Mauricio Reina

Un lujo infame

Mauricio Reina
Opinión
POR:
Mauricio Reina
julio 24 de 2015
2015-07-24 02:49 a.m.
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Negocios por 30 millones de dólares generó la recién concluida Agroexpo, la feria agropecuaria más importante de Colombia. ¿Eso es mucho o poco? Depende del ojo con que se mire. Vaya usted a hacer un negocio por esa suma y con seguridad le parece mucho, pero es una chichigua comparada con lo que podría generar un sector como este si creciera en serio.

Para nadie es un secreto que el ramo agropecuario es la oportunidad más grande que tiene la economía colombiana, y también la más desaprovechada. El negocio es ideal: demanda en constante crecimiento y un gran potencial de oferta sin utilizar. La población global crece y crece, y con ella la necesidad de más alimentos, mientras que la tierra y el agua son recursos escasos en el mundo, y abundantes en Colombia.

Veamos las cifras. La demanda mundial por alimentos crece a una tasa promedio de entre 10 y 12 por ciento anual, y no tiene perspectivas de ceder en la medida en que la población global superará los 9 mil millones de personas en el 2050.

Entre tanto, Colombia tiene alrededor de 20 millones de hectáreas cultivables, de las cuales se siembran solo unos 5 millones. Eso quiere decir que mientras el mundo busca afanosamente tierra y agua, nuestro país se da el lujo de desaprovechar ambos recursos, con un desempeño del sector agropecuario lamentable.

¿Cómo puede ser que habiendo demanda creciente y factores de producción ociosos, el sector agropecuario colombiano crezca menos de la mitad que el resto de la economía? En el centro de esta discusión está una política agropecuaria perversa, que históricamente ha dedicado sus esfuerzos a proteger al ramo y a subsidiar un puñado de cultivos con productividades cuestionables, en detrimento de la competitividad del país y el bienestar del consumidor, y con un altísimo costo para el erario público. En efecto, según cálculos de la Ocde, Colombia es uno de los países del mundo que más apoya al agro.

Los que defienden ese modelo argumentan que el agro colombiano no puede volcarse a la exportación. Dicen que el mercado internacional está lleno de imperfecciones que lo hacen impenetrable, y que en el país no podemos alcanzar los requisitos de productividad, asociatividad y control sanitario necesarios para salir al mundo.

La realidad muestra todo lo contrario. Casos como los de Brasil, Perú y Chile revelan que los sectores agropecuarios latinoamericanos pueden competir exitosamente en el mercado mundial. Además, países como el nuestro han desarrollado esquemas de asociatividad, mejoras de productividad y sistemas de control sanitario como los que necesita Colombia, como lo atestiguaron empresarios de Guatemala, México, Brasil, Ecuador y Costa Rica que participaron en un interesante foro organizado por la Andi en el marco de Agroexpo.

Ojalá el Gobierno no olvide la racionalidad que lo llevó hace unos años a elegir el agro como una de las locomotoras de la economía (demanda creciente y potencial de oferta), y siga transformando este modelo perverso que hemos mantenido durante tanto años, y que solo nos ha dejado la protección de unos cultivos ineficientes y la erosión de la competitividad de la economía.

Mauricio Reina

Investigador Asociado de Fedesarrollo

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