De los méritos al relleno | Opinión | Portafolio
Mauricio Reina

De los méritos al relleno

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
julio 05 de 2013
2013-07-05 03:34 a.m.
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En días pasados, el país atestiguó un relevo en la administración pública que parece salido de un sainete. Se trata de los cambios de las cabezas de Colciencias y de las superintendencias de Servicios Públicos y Subsidio Familiar, cargos que ahora han quedado en manos de mujeres.

No digo que sea un ajuste de sainete por las calidades de las funcionarias, sino por las circunstancias en que se dio. Con estos nombramientos el Gobierno se adelantó a un probable fallo del Consejo de Estado en su contra por el incumplimiento de la Ley de Cuotas, que establece que al menos 30 por ciento de los cargos de más alto nivel del Estado deben ser ocupados por mujeres.

De esta manera, el nombramiento de tres cargos importantes de la administración pública no se ha dado por las deficiencias de sus antiguos titulares ni por los méritos de sus sucesoras, sino para salir de un aprieto. Y eso que estuvimos de buenas: la demanda cuestionaba el nombramiento de Gustavo Morales como Superintendente de Salud, quien, según reconocen propios y extraños, es el mejor funcionario que ha ocupado ese cargo y terminó salvándose de chiripa.

Es indudable que la Ley de Cuotas tiene un propósito plausible: que las mujeres superen la discriminación de la que han sido objeto en el mercado laboral. La Ley supone que al establecer una mínima participación femenina en los cargos públicos se generan más oportunidades presentes para mujeres que no las han tenido, así como más posibilidades futuras por el ‘efecto demostración’ que implica visibilizar su labor.

Aunque este planteamiento parece razonable, en el fondo tiene problemas. Cuando un funcionario es nombrado para cumplir un requisito y no por sus capacidades, se corre el riesgo de que no sea la persona más idónea para ocupar el cargo. Bajo esas circunstancias, el hipotético ‘efecto demostración’ desaparece y la deficiente gestión de una funcionaria, nombrada por cumplir, erosiona la posibilidad de que haya oportunidades para otras mujeres.

Pero el nombramiento de personas para cumplir un requisito conlleva un problema más grave: el deterioro de la calidad de la gestión pública, en un país que la necesita con urgencia. ¿Se imaginan, por ejemplo, que la famosa demanda hubiera derivado en el reemplazo del idóneo Superintendente de Salud, en medio de la gran crisis del sector, por una funcionaria cuyo principal mérito consista simplemente en ser mujer?

Todos los colombianos debemos trabajar para que las mujeres y otros grupos discriminados superen la segregación de la que han sido objeto. Pero la manera de hacerlo es propiciando un cambio desde abajo (en el ámbito familiar, el sistema educativo y los medios de comunicación) y no a través de una Ley de Cuotas. Si el logro de sus objetivos es tan incierto y su aplicación da lugar a sainetes como el de estos días, está claro que ha llegado la hora de pensar en revaluarla.

Mauricio Reina

Investigador Asociado de Fedesarrollo

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