Mauricio Reina

Quietos para la foto

Mauricio Reina
Opinión
POR:
Mauricio Reina
abril 10 de 2015
2015-04-10 05:06 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdc2b536c83.png

A estas alturas todos saben que entre hoy y mañana se celebra la séptima Cumbre de las Américas en Panamá. A pesar de ello, muchos se preguntan: ¿y eso qué importancia tiene?

Los expertos en relaciones internacionales dirán que es el foro ideal para que los países del hemisferio revisen sus problemas comunes, y adopten iniciativas para encararlos. Los diplomáticos agregarán que esas iniciativas se plasman en la declaración final de los jefes de Estado, principal producto de la reunión. Pero los observadores desprevenidos tal vez difieran y digan que lo más importante es lo que pasa entre bambalinas, que es el verdadero termómetro de lo que sucede en el continente.

En esta ocasión, la última visión será más cierta que nunca. Y es que, así como la próxima semana pocos recordarán el contenido de la Declaración de los Jefes de Estado, nadie olvidará un puñado de fotos que sintetizarán los temas más relevantes del encuentro.

El primero de ellos es la asistencia de Cuba a la Cumbre, algo que la mayoría de los países de la región habían venido pidiendo y que representa un paso importante en el proceso de reincorporación de la isla al sistema interamericano. ¿Es un triunfo de los hermanos Castro? Aparentemente sí, pero, en el fondo, no mucho, porque si algo ha quedado claro desde que se anunció la normalización gradual de las relaciones entre La Habana y Washington es que el Gobierno cubano tendrá que hacer muchas reformas antes de ver resultados concretos, en medio de una creciente impopularidad del régimen castrista. Una encuesta realizada por el Washington Post esta semana en la isla muestra que Barack Obama prácticamente dobla en favorabilidad a los hermanos Castro, y que la mayoría de los encuestados se quiere ir de Cuba.

El segundo tema clave es la situación del Gobierno de Venezuela, que espera convertir la Cumbre en escenario de protesta por la decisión unilateral de Estados Unidos de imponer sanciones a algunos de sus funcionarios. Pero Nicolás Maduro encontrará un ambiente hostil en Panamá, no solo por la carta de 21 expresidentes de la región que le reclaman la liberación de los presos políticos y el respeto por los derechos democráticos, sino porque sus principales aliados en el hemisferio llegan de capa caída por la crisis del petróleo o por simple ineptitud.

Finalmente, esta es la Cumbre en la que Estados Unidos tratará de fortalecer su influencia en la región, después de que más de una década de apatía de su política exterior le dejó la puerta abierta a los crecientes intereses de China y Rusia. A pesar de que el esfuerzo de Washington ha sido apreciable, Obama se encontrará con un hemisferio dividido frente a Estados Unidos, donde se contarán por igual los amigos, los enemigos y los aguastibias.

La Cumbre de Panamá será inolvidable y dejará como legado una gran paradoja: la de su inmensa inutilidad en un escenario hemisférico en ebullición.

Mauricio Reina

Investigador Asociado de Fedesarrollo

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado