Miguel Gómez Martínez

2016: un año difícil

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
noviembre 11 de 2015
2015-11-11 03:37 a.m.
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Noviembre es para muchos el momento de revisar lo acontecido en el año y reajustar las proyecciones para el 2016. El próximo periodo está lleno de incógnitas y será necesaria mucha pericia para no cometer errores graves. Es muy difícil anticipar los escenarios probables en materia de comportamiento de la economía.

Como nunca en nuestra historia reciente, la dimensión política va a jugar un papel fundamental en la macroeconomía. Si todo sale dentro de lo previsto, el 23 de marzo se habrá firmado el acuerdo de paz. El país conocerá, entonces, lo que ha sido negociado y entregado. Muchos quedarán sorprendidos con los textos firmados, pues sectores como agricultura, la minería y los energéticos pueden descubrir que el entorno de su negocio ha sido profundamente modificado por la negociación en La Habana. Vendrán todas las leyes y decretos de desarrollo del acuerdo, que serán aprobadas al galope por el ‘congresito’ y por el Ejecutivo, gracias a las facultades extraordinarias, muy amplias, que le serán otorgadas por el dócil Legislativo. Muchos tomarán conciencia de que el acuerdo de paz, en realidad, ha sido una revolución negociada con los que a casi nadie representan y que han jugado sus cartas con habilidad para quedarse con una gran fracción del poder.

En lo económico, las preguntas claves son la inflación y la tasa de cambio. El Emisor es realista y cree que la presión inflacionaria se hará sentir hasta mediados del 2016, lo que permite anticipar nuevas alzas en la tasa de interés. No es de descartar un aumento de 150 puntos básicos adicionales antes de que se le tuerza el espinazo a la inflación, que está impulsada por la devaluación y el fenómeno de ‘El Niño’. Sobre la tasa de cambio, nos hacemos pocas ilusiones de un repunte de precio del petróleo. Por lo tanto, arrastraremos un déficit comercial enorme (proyectado en unos a los 15 mil millones de dólares). El ingreso de capitales será vital para entender el comportamiento de la tasa de cambio. La inversión extranjera directa ha caído 22,5 por ciento con respecto al 2014. El país podría endeudarse más en el exterior, pues sigue teniendo acceso al mercado del crédito, pero con una moneda débil, las colocaciones resultan onerosas para el presupuesto. Si los acuerdos traen demasiadas sorpresas negativas es muy probable que se produzca alguna salida de capitales, lo que presionaría al alza la tasa de cambio.

Está claro que el país se acostumbró a un elevado nivel de importaciones, lo que se traduce en una mayor inflación. El Emisor subestimó lo que se denomina como ‘el coeficiente de traspaso’ (pass through) de la devaluación en inflación, y esto explica el mal resultado de los precios, que al mes de octubre ascendía a 5,5, y superará el 6 por ciento al cierre del año. Por ello, las dos variables están estrechamente ligadas. Si el peso se fortalece, bajaría la presión inflacionaria y la tendencia al alza de la tasa de interés. De suceder lo contrario, el ajuste sería menor.

El 2016 será un año complejo. Se requiere el máximo de prudencia para anticipar lo que sucederá. El que se mueva rápido, reducirá las pérdidas, porque las ganancias serán muy difíciles de lograr.

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@hotmail.com
 

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