Miguel Gómez Martínez

La lucha de clases... de los ricos

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
mayo 10 de 2016
2016-05-10 11:32 p.m.
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De los buenos planes es ir a librerías. Los franceses incluso tienen un verbo (bouquiner) que se refiere a la actividad de hojear, manipular, revisar y curiosear los libros. En Bogotá hay cada vez más pocas librerías y es la peor señal de esta generación digital, inculta, superficial e inmediatista.

Hace poco encontré un pequeño ensayo con un título sugestivo: "La lucha de clases existe…¡y la han ganado los ricos!" Escrito por el profesor italiano Marco Revelli y publicado por Alianza Editorial, es una fantástica diatriba contra el modelo neoliberal. Con la profundidad histórica propia de un académico europeo, logra sintetizar, en muy pocas páginas, los principales argumentos contra el liberalismo económico.

Revelli sostiene que el edificio intelectual del neo-liberalismo reposa en tres columnas doctrinales. La primera de ellas es la famosa curva de Kuznets según la cual a medida que un país se desarrolla, se reducen las desigualdades y por ello la primacía del crecimiento sobre la distribución. La segunda columna es la curva de Laffer que sostiene que existiría un nivel óptimo de presión fiscal. Por encima de ese punto se produce una disminución del recaudo pues los contribuyentes prefieren evadir o eludir los nuevos tributos. Bajar los impuestos puede entonces incrementar los ingresos del Estado. Y el tercer elemento que sustenta el modelo neoliberal moderno es la extensión de la curva de Kuznets al tema ambiental. Se sostiene que el desarrollo económico traería consigo una disminución de las tecnologías depredadoras del ecosistema.

La argumentación de texto es atractiva y respaldada con cifras que demuestran que tanto la desigualdad, la inestabilidad macroeconómica y el deterioro del medio ambiente se han disparado desde finales de los años setenta del siglo pasado cuando la ola neoliberal se impuso. Revelli insiste que el mejor momento de la historia es el período de la post- guerra europea donde la combinación de mayor presión fiscal y gasto público redujo al inequidad, generando estabilidad económica. El autor parece olvidar que durante ese período se incentiva la contaminación hasta niveles insostenibles que llevaron al Club de Roma a sonar la alarma sobre la insostenibilidad de la especia humana.

Los nuevos intervencionistas quieren el regreso a los que modelos donde el Estado restringía las libertades económicas para garantizar mayor equidad. A pesar de la evidencia reiterada que confirma que niveles elevados de tributación desestimulan la economía e incrementan la corrupción, siguen insistiendo en que la mano visible del gobierno es mejor que la mano invisible del mercado. La crisis del año 2008 confirma para ellos que estaríamos en la antesala de una catástrofe del modelo capitalista oligopólico.

Es evidente que la concentración de riqueza sumada a la proliferación de oligopolios es la mayor amenaza que tiene la economía de mercado. Sin competencia efectiva y eficaz, el capitalismo es un sistema depredador. La libertad económica no puede sacrificar el debido control para que los poderes económicos no generen abusos, carteles y modelos empresariales donde el maridaje con la política derive en esquemas de corrupción. Demasiados ejemplos cercanos como Reficar, los carruseles de contratos, las licitaciones amañadas, las licencias a dedo, los favoritismos en la asignación de obras públicas, confirman que el poder económico sabe arroparse del político para destruir la competencia y distorsionar los mercados.

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@hotmail.com

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