Miguel Gómez Martínez

Buena noticia

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
agosto 01 de 2012
2012-08-01 01:14 a.m.
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Hay una revolución en marcha silenciosa. El país está consolidando una clase media que abandona las fronteras de la pobreza.

Esa es una gran noticia que nos permite aspirar a una Colombia más justa y estable.

El estudio realizado por Alejandro Gaviria para el Departamento Nacional de Planeación concluye que, en menos de 10 años (2002-2011), la clase media de nuestro país creció 87 por ciento, pasando de 15 a 28 por ciento del total de la población.

Ello significa que 13 millones de colombianos pertenecen a hogares con ingresos entre 2 y 10 millones de pesos.

Coincide este crecimiento muy importante del nivel de vida con un periodo histórico particular.

El estudio cubre los ocho años de la administración de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) y un año del actual gobierno (2011).

Resulta evidente que las políticas encaminadas a recuperar el orden público, mejorar la cohesión social y crear confianza en los inversionistas tuvieron un impacto positivo enorme sobre el bienestar de los colombianos.

Sin duda, el gobierno de Uribe fue menos bueno en promocionar esta faceta de su trabajo, pues se centró en los asuntos de seguridad. Pero queda claro en las cifras que si se crea un marco de seguridad y estabilidad jurídica, y se adoptan programas que mejoren la equidad, la población que se beneficia es la de menor ingreso.

La continuidad de estas políticas durante un lapso de tiempo relativamente largo es lo que garantiza los resultados.

En materia económica, el gobierno Santos ha mantenido unas políticas serias.

Existe preocupación por el impacto que tendrán sobre las finanzas públicas la caída del precio del petróleo y la lenta dinámica de los mercados internacionales.

Pero es en materia presupuestal que el Gobierno debe ser prudente, pues la experiencia de otras naciones que han utilizado choques de gasto público para mantener el crecimiento fracasaron, ampliando los problemas de endeudamiento.

La continuidad de las políticas es determinante.

Será muy difícil mantener altas tasas de crecimiento, que han facilitado este importante proceso de reducción de la pobreza. Por eso, el manejo macroeconómico será tan exigente.

Hay una gran tentación de seguir aumentando los subsidios y ampliando el gasto público.

Las soluciones de este tipo tienen impacto contracíclico de corto plazo, pero sus consecuencias negativas se extienden en el tiempo, ya que tienen efectos en la carga financiera de la deuda.

Los mercados son muy sensibles a la evolución de los perfiles de la deuda y castigan con severidad toda evolución que indique un cambio de tendencia del gasto.

Nada es más importante para un país que lograr ofrecer oportunidades de mejoramiento de la calidad de vida de sus ciudadanos.

El reto de Colombia es mantener la tendencia y no olvidar que todavía 16,5 millones de los nuestros son pobres.

Miguel Gómez Martínez

Profesor del Cesa

representante@miguelgomezmartinez .com

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