Miguel Gómez Martínez

Cacofonía

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
junio 17 de 2015
2015-06-17 04:27 a.m.
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Como lo quiso el Gobierno, pasó bastante desapercibido en los medios el primer informe de la Comisión de Alto Nivel encargada de reformar el estatuto tributario colombiano. La Comisión es enfática en afirmar que será necesaria una nueva reforma tributaria para suplir el hueco fiscal que se está produciendo por la caída del precio del petróleo y el menor ritmo de actividad económica. La situación es grave, pues, según los expertos, el faltante estimado de ingresos es de unos 15 billones de pesos, lo que obligaría al Gobierno a apretarse seriamente el cinturón o incumplir la Regla Fiscal, una norma que busca evitar que las finanzas públicas se salgan de control.

Los expertos están estudiando por dónde nos aprietan más en impuestos. Habría un casi consenso en subir el IVA del 16 al 18 por ciento y reducir las exenciones que hoy existen para muchos productos de la canasta familiar. La Comisión ha mencionado la necesidad de gravar los dividendos, que son los pagos que las empresas hacen periódicamente a sus accionistas luego de liquidar las utilidades anuales. Hoy, los dividendos están exentos, pues las empresas ya han pagado los impuestos de renta y, por lo tanto, implicaría gravar dos veces el mismo objeto tributario. Pero como la propiedad accionaria está tan concentrada en Colombia, son los más ricos, los dueños de las grandes empresas, los que se benefician de esta exención. Esta opción no les gustaría mucho a los poderosos, que han venido protestando por el enfoque fiscalista del gobierno Santos.

También el informe resalta la extrema concentración del recaudo del impuesto de renta en pocas personas. Solo 3.441 empresas pagaron el 68 por ciento de este gravamen, las otras 332.000 compañías que hay en Colombia cancelaron únicamente el 18 por ciento, y 1 millón 800 mil personas naturales, el 14 por ciento restante. Hay, entonces, una gran concentración de la tributación en un pequeño número de empresas. Por eso estamos perdiendo atractivo para los inversionistas nacionales y extranjeros, que prefieren países con menos impuestos.

Ante este panorama negro, el Gobierno salió a desmentir lo dicho por la Comisión, que él mismo designó, afirmando –por voz del presidente Santos– que no habría más reformas tributarias. Pero el Ministro de Hacienda reconoció la gravedad de la situación, al aceptar que el déficit presupuestal no sería del 2,8, sino del 3 por ciento del PIB. También aceptó que las proyecciones de crecimiento inicialmente previstas no se cumplirían, pero mantuvo un optimista 3,6 por ciento de expansión para el año, cuando cada vez más especialistas consideran que 3 por ciento sería el mejor escenario posible.

Existe la posibilidad de que el Gobierno estudie reformar la Regla Fiscal. Es como comprar ropa de tallas más grandes cuando uno está gordo, en lugar de hacer dieta. Como este Gobierno ha demostrado una propensión desaforada al gasto, sería una señal de que la ortodoxia fiscal estaría pasando a los anaqueles del olvido.

La verdad, en materia de finanzas públicas, una cosa dice el Gobierno y otra bien distinta los expertos. Mejor creerle a los expertos.

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@hotmail.com
 

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