Miguel Gómez Martínez

Campeones mundiales

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
octubre 07 de 2015
2015-10-07 02:26 a.m.
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Como son escasas las buenas noticias económicas, pues hay que resaltarlas. El Foro Económico Mundial publicó el resultado de la competitividad de la economía colombiana y mejoramos 5 puestos, pasando del lugar 66 al 61. Es un avance que no debe ser desconocido, pero que conviene analizar con detalle.

El índice de competitividad publicado por el Foro es una medición sobre un número de criterios que incluyen temas puramente económicos, como el ambiente macroeconómico o la eficiencia de los mercados, pasando por asuntos como tecnología e infraestructura, y también mediciones de progreso social como educación y salud. Para resumir las conclusiones, en el área en la cual más avanzamos es en desarrollo del mercado financiero, en la que ganamos 35 puestos, para situarnos en un muy satisfactorio nivel 25, entre 140 países.

Habría que preguntarse por qué este progreso acelerado, pues si bien nuestro sistema financiero mejora y es sólido, no parece muy clara la magnitud del cambio registrado por el indicador del Foro. Este inmenso avance explica, casi por sí solo, el mejor resultado en el índice global. También avanzamos en salud y educación primaria, en las cuales pasamos del lugar 105 al 97. En los demás temas nos mantuvimos o retrocedimos un poco con respecto a los resultados del año anterior.

Pero lo que es dramático es el tema institucional. En este capítulo, que incluye varios elementos evaluados, nuestra posición es 114 entre 140 naciones. Cuando se les pregunta a los empresarios sobre el nivel de corrupción, estamos en la cola de la lista, pues nos situamos en el lugar 131. Nunca fue nuestro punto fuerte, pero en los últimos años, la mermelada nacional y territorial ha llevado al país a uno de los peores posicionamientos mundiales en la materia. No cesan de estallar escándalos en la Fiscalía, la justicia y las altas cortes, las gobernaciones y alcaldías, en los ministerios y superintendencias, en Ecopetrol, Caprecom, Saludcoop, en los hospitales y en la compra de medicamentos, en las elecciones y las registradurías, en las obras públicas y la contratación. A este Gobierno le incumbe una gran responsabilidad por haber roto las amarras de la corrupción para comprar votos, apoyos, periodistas, asesores, sin vergüenza y sin límites.

En materia de impuestos y contribuciones, también estamos graves, ya que nuestra obsoleta e ineficiente estructura fiscal nos sitúa en el puesto 137 entre 140 países evaluados. Y vienen más tributos, porque la factura del proceso de paz será elevada y las Farc no pondrán un peso para reparar a las víctimas ni asumir los inmensos daños ambientales. No hay derecho que, con un sistema así de ineficiente, sigamos insistiendo en aumentar los impuestos, cuando estamos por fuera de todo estándar internacional en la materia.

El estudio muestra que a nuestros mercados les falta competencia, que en infraestructura seguimos estancados en el puesto 84 y en adopción de tecnología nos encontramos en la mitad, ocupando el lugar 70.

El país va haciendo lentamente la tarea por modernizarse. En lo que sí estamos graves es en instituciones, donde nuestro Estado es uno de los peores del mundo y en corrupción somos campeones mundiales y dejamos rezagadas a naciones que antes eran símbolos de la podredumbre.

Miguel Gómez Martínez

Asesor económico y empresarial

migomahu@hotmail.com

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