Miguel Gómez Martínez
columnista

Chambonear, la forma del Gobierno

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
marzo 15 de 2016
2016-03-15 08:59 p.m.
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El buen gobierno se ha convertido en un chambonería. Esta administración, plagada de tecnócratas desconectados, está fallando en donde menos se esperaba: en la administración de los asuntos elementales. Nos estamos quedando sin luz, sin agua, sin hospitales, sin alimentos, sin justicia y sin seguridad. El Estado está demostrando que todos los temas le quedan grandes.

Nada es más revelador del chamboneo que el tema de la energía y el agua. Desde septiembre del año pasado, el Ideam advirtió que el fenómeno de ‘El Niño’ era de una fuerza inusitada. Desde noviembre del 2015 hay más de 300 municipios del país con problemas de abastecimiento de agua. En lugar de tomar medidas de racionamiento preventivo, se esperó hasta que la situación fuera dramática para obtener una reacción tardía y desesperada del gobierno. Los daños en Guatapé han puesto al país al borde del apagón en una inmejorable demostración de ausencia de planeación y prevención.

¿Y qué tal Reficar? ¿Puede existir un mejor ejemplo de chambonería al más alto nivel tecnocrático? Por más de cinco años, el gobierno asistió a una verdadera debacle administrativa que significó un sobrecosto del 100 por ciento, y un despilfarro de 4.000 millones de dólares. Si se cometieron errores en la contratación inicial, ¿por qué no los corrigieron y enmendaron? Hoy, intentan cubrir, por todos los medios, la responsabilidad que el gobierno, en cinco años, no quiso asumir.

¿Y la justicia? El viernes de la semana pasada, por primera vez desde diciembre del 2015, se abrieron por fin los juzgados civiles y de familia. Un Ministerio de Justicia invisible, mientras miles de colombianos enfrentan la imposibilidad de obtener el avance de sus procesos. Otra demostración de un hombre lleno de pergaminos, pero incapaz de ofrecer soluciones concretas a problemas reales. Pero para este gobierno la justicia solo sirve para amedrentar a la oposición y proteger sus intereses políticos.

¿Y la agricultura? El año pasado importamos 12 millones de toneladas de alimentos, mientras el ministerio del ramo, que ha sido privilegiado en presupuesto, da tumbos sin ninguna estrategia y convencido que, a punta de subsidios, compensará la ausencia de medidas de fondo a favor de la productividad sectorial. ¡Estamos importando arroz de Uruguay!

¿Y la seguridad? En zonas enteras del territorio nacional regresó la extorsión, el secuestro, hay quemas de buses no reportadas por los medios, pero cuyas imágenes circulan en las redes sociales. El alcalde de San Vicente del Caguán, abandonado por el Estado por no ser de la Unidad Nacional, denuncia que el pueblo está de nuevo sometido a las Farc.

¿Y la diplomacia? Nos acercamos a otra derrota en La Haya frente a Nicaragua, tema en el que la Cancillería ha demostrado una sobresaliente incompetencia, similar a lo sucedido hace algunos meses en la OEA con el asunto de la frontera. Por cierto, de la frontera ni hablemos, porque es otro ‘éxito’ de nuestra Canciller.

¿Y la salud? El escándalo de Saludcoop, hábilmente cubierto por los oscuros intereses de la Fiscalía y el gobierno, culminó fusionándolo con Cafesalud. Ante los ojos del gobierno, se descubre un nuevo carrusel de contratos escandalosos, salpicado por la extraña e inoportuna muerte del revisor fiscal.

Chambonear se está convirtiendo en una forma de gobierno. Pero no de buen gobierno.

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
Migomahu@hotmail.com

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