Miguel Gómez Martínez
columnista

El botín

Colombia es hoy un preciado botín para todos aquellos que viven de enseñarnos lo que ellos no saben, pero que posan de saber.

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
agosto 23 de 2016
2016-08-23 09:22 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c55d1afeb.png

El posconflicto será un banquete presupuestal para cuanta organización internacional, ONG, grupo de estudio, universidad, fundación privada, organización sin ánimo de lucro, consorcio, unión temporal, coalición prosalvamento del planeta y alianza de estafadores varados existe en el planeta. Colombia es hoy un preciado botín para todos aquellos que viven de enseñarnos lo que ellos no saben, pero que posan de saber.

Veremos llegar a nuestro país hordas de nórdicos, siempre dispuestos a imponer sus modelos sociales superiores. Abundarán los que se han lucrado con el desmonte del apartheid en Suráfrica, los especialistas en los conflictos étnicos de África ecuatorial y muchos serbios, croatas, montenegrinos, con experiencia en ‘sociedades pluriculturales y multireligiosas’. No sobrarán algunos gringos conocedores exitosos de la problemática iraquí y afgana, ni faltarán los consabidos argentinos y chilenos, que se enriquecieron con el fin de los regímenes militares.

Sus formaciones serán muy diversas, con abundancia de sociólogos, antropólogos, ecologistas, historiadores, sicólogos sociales, abogados de la escuela alemana, sicopedagogos expertos en la escuela de paz, promotores culturales en sociedades fragmentadas, conocedores del rediseño social de estructuras políticas en ambientes de tolerancia restringida, y científicos de los procesos de amnistía y reconciliación para poblaciones sin cultura de género. Colombia aportará un grupo significativo de violentólogos, una especialidad que hemos logrado insertar en este complejo panal de personajes.

En estos equipos figurarán los colombianos, que han convertido el mundo de la cooperación internacional en una gran excusa para viajar en primera clase, conocer el mundo y posar de expertos. Pero no serán los mayoritarios porque, como buenos subdesarrollados acomplejados, necesitamos extranjeros que nos descresten. Algunos traerán algo de presupuesto. Pero la mayoría vienen a pelechar por cuenta del presupuesto nacional. El gobierno Santos, en sus frecuentes periplos internacionales, insiste en pedir, sin gran éxito, recursos para el posconflicto. Hasta ahora, las arcas están vacías, pero otro será el escenario cuando se puedan distribuir, firmadas por Santos y ‘Timo’, lujosas ediciones con fotografías a todo color, del acuerdo ya firmado. Nuestra Cancillería, siempre eficiente y diligente, pedirá que los recursos que corresponden a Colombia en las entidades internacionales, bancos de desarrollo y fondos multilaterales se asignen a cubrir estas valiosas asesorías que nos traerán la anhelada y prometida paz. Nombraremos a un Coordinador Global de Programas para el Posconflicto, con sede en París, que estará acompañado de subcoordinadores paritarios, especializados por áreas de trabajo y regiones del planeta.

Lástima que en esta maraña de oportunistas no estén salvadoreños, guatemaltecos o hondureños, que sí vivieron experiencias similares a la nuestra y recibieron a todos estos expertos hace años, que dejaron sus países en medio de más inseguridad e injusticia.

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@hotmail.com

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado