Miguel Gómez Martínez

Correr los tacos

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
agosto 08 de 2012
2012-08-08 12:38 a.m.
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El programa de 100 mil viviendas gratuitas que el Gobierno ha anunciado puede generar un número importante de distorsiones.

En Colombia, está de moda otorgar subsidios, pero no todos estos son buenos.

Algunos, incluso, pueden ser negativos y agravar los problemas que buscan resolver.

Este programa, al igual que la iniciativa de regalar agua, que implementó el gobierno de Petro, son buenos ejemplos de medidas bien intencionadas que van a generar más dificultades.

Con 18 millones de pobres, es evidente que las 100 mil viviendas gratis son insuficientes.

Algunos dirán que es mejor que nada, pero por loable que resulte la iniciativa, hay consecuencias negativas que podemos esperar.

La primera es la insatisfacción de todos aquellos pobres que no recibirán las viviendas y sentirán que el Estado es injusto con ellos. Vendrán las acusaciones de favoritismo e intervención política en la adjudicación.

Es de esperar que, dada la escasez de tierras en las zonas urbanas, los planes se adelanten en áreas distantes de los centros, lo que exigirá infraestructuras de transporte y urbanismo complementarias. Pero el peor efecto que podemos esperar de este programa es que, en adelante, ningún pobre estará dispuesto a pagar por su vivienda, ya que esperará que la suya sea también gratuita.

Finalmente, hay que recordar que el hecho de que sean viviendas gratuitas para el propietario no significa que no tengan costo para la sociedad, pues se estima que su valor rondará la nada despreciable cifra de 4,2 billones de pesos.

Los subsidios no son ni buenos ni malos. Depende del diseño, las circunstancias y los métodos que se usen para implementarlos. Frente al frenesí de dar ayudas, es un buen momento para recordar los aportes de Kenneth Arrow (1921) y que le dieron el Premio Nobel de Economía.

Este brillante economista hizo contribuciones importantes en el campo de conciliar los conceptos de equidad y libertad de los mercados.

Para algunos, la igualdad consiste en tratar a todos de la misma forma. Con frecuencia, en la búsqueda de esta igualdad se le ponen trabas a los que son más creativos, dinámicos o trabajadores. Con ello, se garantiza una igualdad por debajo.

Ejemplo de estas políticas abundan en Venezuela, donde se restringe la libertad empresarial, se confiscan los negocios o se gravan de forma excesiva.

Otros pensamos, que la verdadera igualdad consiste en tratar diferente a aquellos que son distintos.

Arrow considera que los subsidios no deben penalizar a los más dinámicos de una sociedad, sino que deben tener en cuenta las diferencias entre los distintos sujetos.

De ahí, la imagen de correr los tacos de partida hacia adelante para darles a aquellos que van más lentamente las posibilidades de competir en condiciones de equidad.

En vez de poner a todos a correr desde la línea de partida, los más pobres deben recibir una ventaja sin que los que son más rápidos tengan que ir pausadamente para permitirles llegar al mismo tiempo a la línea final.

Regalar escasez no es una buena idea.

Las viviendas gratis son un programa que desestimula a todos aquellos pobres, que con mucho esfuerzo sueñan con tener su casa propia. Arrow, muy seguramente, criticaría este enfoque, cuyo objetivo es puramente político.

Miguel Gómez Martínez

Profesor del Cesa

 representante@miguelgomezmartinez.com

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