Miguel Gómez Martínez

El costo de un voto

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
junio 11 de 2014
2014-06-11 12:02 a.m.
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Cada cuatro años tenemos el deber de escoger al que va a liderar el gobierno a su más alto nivel.

Dado el acentuado presidencialismo del régimen colombiano, esta decisión es la más importante que tomamos en el plano político.

El voto no es como una decisión de consumo de un bien que, si nos equivocamos, podemos corregirla, con otra compra diferente. Se parece mucho más a una decisión de inversión en la cual los errores pueden tener consecuencias negativas de largo plazo.

Por ello debe ser producto de un cuidadoso análisis donde tengamos en cuenta los elementos más importantes para garantizar un buen gobierno.

El primer factor es el programa de gobierno propuesto pues, se supone, es la guía de acción del futuro mandato. Pero hay que tener cuidado pues los programas son enunciados generales que pueden no cumplirse.

Hace 4 años la mayoría de los votantes eligieron la continuidad de una política expresada en un programa pero el nuevo gobierno cambió el rumbo de forma radical.

Además, en los programas hay siempre una dosis de populismo y las propuestas no están debidamente presupuestadas para conocer la posibilidad real de ser implementadas.

Más importante puede ser responder a la pregunta de con quién va a gobernar el próximo gobierno. ¿Cuál es la naturaleza de las alianzas políticas?

¿Son ideológicamente coherentes o puras coincidencias electorales? ¿Garantizan la gobernabilidad o la hacen inviable? ¿Se pueden conciliar los intereses o se trata de una alianza que generará nuevas divisiones? La responsabilidad del elector también debe incluir el análisis de qué tan viable es el gobierno que será elegido.

Cuáles son los compromisos adquiridos durante la campaña es otro elemento determinante en la decisión responsable de un votante. Está en la lógica de las campañas ofrecer más de lo que es posible.

La pregunta es qué tantas promesas que no se pueden cumplir se han hecho. Ello determina el margen de maniobra del próximo gobierno.

Porque el hecho de que se hayan formulado propuestas demagógicas no implica que no sean compromisos y que, quienes fueron seducidos por ellas, no exijan posteriormente su cumplimiento.

El balance entre continuidad y cambio es también un factor importante para analizar.

Los expertos en campañas dicen que quien se apropia del cambio es quien fija la agenda política pues ofrece algo diferente a lo que existe. Por ello es más difícil hacer campaña desde la continuidad pues el público no encuentra novedad. Pero hay políticas que requieren continuidad y otras que deben modificarse.

Finalmente es importante estudiar la importancia de los aliados políticos. ¿Son honestos o su récord público es indeseable?

¿Exigirán porciones del poder político para su beneficio personal? ¿Sus equipos políticos tienen buena o mala reputación? Este es un tema vital pues, en muchos casos, la gobernabilidad queda comprometida por las ambiciones personales de unos pocos que se encargan de sabotear el plan de gobierno hasta que no se han satisfecho sus exigencias.

El voto debe ser producto de una reflexión profunda y responsable.

Como ciudadano hay que tomar conciencia que nuestros errores de juicio político tendrán costos elevados para todos durante cuatro largos años.

Miguel Gómez Martínez

Profesor del CESA

Representante@miguelgomezmartinez.com

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