Descenso en ritmo de crecimiento | Opinión | Portafolio
Miguel Gómez Martínez

Descenso en ritmo de crecimiento

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
julio 31 de 2013
2013-07-31 12:26 a.m.
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Confirmado: la economía colombiana se está frenando. El Banco de la República, como lo han hecho otros centros de investigación económica, considera que la expansión sería inferior a lo previsto al principio del año y rondaría un 4 por ciento, con un rango promedio entre 3 y 4,5 por ciento.

El Emisor estima que el crecimiento del segundo trimestre del 2013 será del 3,4 por ciento.

Para la autoridad monetaria, la reducción del pronóstico de crecimiento se explica por “el comportamiento observado en la economía mundial y el gasto privado, el cual ha sido más débil de lo previsto”.

La situación de Colombia no es mala, pero está claro que las perspectivas son cada día menos optimistas.

Pesa, sin duda, la situación internacional que sigue sin mostrar señales claras de recuperación. También lo afecta la confirmación de que China crecería este año un 7,4 por ciento, casi un punto por debajo de la esperado. No ayudan los recientes anuncios de que la Reserva Federal de Estados Unidos considera que se acerca el fin del programa de compra de títulos por 80 mil millones de dólares mensuales que inyecta liquidez al mercado.

Pero las razones que explica el descenso del ritmo de crecimiento también son internas. Hay un lento deterioro de la cartera de crédito que ha generado una buena reacción de la Superfinanciera al apretar la vigilancia sobre la misma con mayores requerimientos de capital.

Igualmente, se percibe una menor dinámica en las exportaciones y, en general, del sector externo. Persisten los problemas de ejecución del gasto público que deberán, además, enfrentar la absurda norma vigente que prohíbe al Gobierno contratar seis meses antes de las elecciones. La Ley de Garantías Electorales, aparte de ser inútil para evitar que se presione a los votantes, rompe los ciclos de ejecución presupuestal encareciendo las obras y paralizando los cronogramas de la inversión oficial.

A pesar del evidente deseo del Gobierno de irrigar con abundancia las regiones con recursos en este periodo preelectoral, no resulta lógico que sea por el camino de un repunte en el gasto público que recupere el oxígeno que está perdiendo la producción. La capacidad de ejecución es paralítica.

Tampoco parece venir la dinámica de la inversión, ni extranjera ni nacional, afectada por la inestabilidad en los precios de las materias primas y las dificultades que están teniendo muchas empresas del sector minero y energético para operar en Colombia.

La semana anterior, otra empresa canadiense anunció que devuelve las áreas de explotación por los impedimentos encontrados con los diferentes niveles de la administración.

Pero lo que hay que aceptar es que la confianza de los consumidores se reduce.

La sucesión de paros, las malas noticias del orden público, la incertidumbre de La Habana han terminado por minar las expectativas. No ayuda el espeso ambiente político y los conflictos entre las instituciones. El malestar se traduce no solo en manifestaciones como la rechifla al Gobierno en Cali. Se refleja también en un pesimismo creciente de la población.

Miguel Gómez Martínez

Profesor del Cesa

representante@miguelgomezmartinez.com

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