Miguel Gómez Martínez

Dinero bien invertido

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
febrero 12 de 2014
2014-02-12 01:03 a.m.
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Uno de los errores más frecuentes es considerar el gasto en defensa como inútil e inoficioso. Los que así piensan insisten en que la negociación de paz es el ‘mejor negocio’, pues permitiría reducir a su mínima expresión el presupuesto destinado a las Fuerzas Militares y la Policía Nacional. Según el Banco Mundial, y utilizando la metodología de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), Colombia destinó el año pasado 3,3 por ciento de su PIB en seguridad, cuando en el 2009 había consagrado 3,9 por ciento al mismo propósito.

Para quienes desconocen la complejidad de la operación militar, el presupuesto de defensa es un desperdicio. Es porque no se han tomado el tiempo de conocer la diversidad de las tareas que cumplen nuestras Fuerzas. Cuando se analizan los resultados operacionales, se evalúa solo el resultado.

Detrás de cada misión que cumplen las Fuerzas hay miles de personas que realizan funciones especializadas y sofisticadas. Es reconocida a nivel mundial la capacidad excepcional de nuestros militares en temas como la inteligencia y operaciones conjuntas o combinadas. De todas las latitudes vienen a aprender del conocimiento y la experiencia acumulada por nuestros soldados y policías. Haber adquirido esa capacidad es producto del esfuerzo emprendido desde el Gobierno de Pastrana, y que ha sido mantenido durante más de 15 años.

Pero lo que distingue a nuestras Fuerzas no es su nivel tecnológico –que ha mejorado notablemente– ni la modernidad de su armamento, que es superado por muchos otros países. La clave del éxito reposa en el recurso humano. En este campo, los resultados son excepcionales. Basta con entrar en contacto con los oficiales y suboficiales para constatar la calidad de la preparación y el espíritu de liderazgo que tienen. Impresionan la calidad de los procedimientos y el trabajo constante en áreas como el desarrollo de doctrina, la conceptualización estratégica y la evolución táctica.

Lo invertido en seguridad es una ganancia neta para el país. No solo favorece la inversión, la generación de empleo y mejora nuestra imagen internacional. Los presupuestos de defensa les han permitido a nuestras Fuerzas construir un capital humano que no es posible improvisar. Se requieren años de trabajo para poder desarrollar el talento de una organización tan compleja como la de las Fuerzas Militares y de Policía. Mantener esta capacidad es absolutamente vital para el futuro del país.

No es, por lo tanto, cierto que, si firmamos la paz, podamos marchitar nuestro esfuerzo en defensa. Sin duda, habrá cambios de enfoque y de prioridades, pero si logramos la paz política vamos a necesitar más seguridad y no menos, como algunos lo pregonan. La paz es el fruto de la seguridad y si esta se debilita, volveremos a tener problemas que debemos enfrentar.

Con ligereza se critica a nuestras Fuerzas, pero la verdad es que muchas empresas colombianas envidiarían contar con el recurso humano, la claridad de visión y la capacidad de cumplir la misión que tienen nuestras Fuerzas Militares y de Policía. Hay mucho que aprender de ellas.

Miguel Gómez Martínez

Profesor del Cesa

representante@miguelgomezmartinez.com

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