Miguel Gómez Martínez

Estornudo chino

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
abril 24 de 2013
2013-04-24 12:07 a.m.
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Un viento frío proveniente de China recorre el mundo económico. A pesar de que las cifras de crecimiento económico de dicho país no son malas –una expansión del 7,7 por ciento en el primer semestre de este año–, sí son inferiores a las pronosticadas, y ratifican que la economía oriental se frena lentamente.

En el último trimestre del año pasado había sido de 7,9 por ciento, rompiendo la barrera sicológica del 8 por ciento mínimo, a la que el mundo se había acostumbrado.

El frío recorrió las bolsas y, en especial, las de productos básicos.

Si China crece menos rápido, la demanda por productos primarios se debilita y su precio debe bajar. Bienes como el petróleo, el carbón, los metales y el oro fueron castigados. Las empresas de estos sectores recibieron palizas en sus precios accionarios.

Colombia no fue la excepción en el remezón bursátil. El estornudo chino puso a muchos a revisar las cifras de los balances y las proyecciones de la empresas del sector minero-energético.

No debemos olvidar que, a pesar de ser poco importantes (3.343 millones, representando un 5,5 por ciento del total), las exportaciones de Colombia a China crecieron, en el 2012, un impresionante 68 por ciento.

Es hora de que asumamos la vulnerabilidad en la que se encuentra la economía colombiana.

En el 2012, exportamos 60.666 millones de dólares, de los cuales 40.200, el 66 por ciento, correspondieron a petróleo y minería básica.

La concentración creciente de exportaciones e inversión en estos ramos depende de la evolución de los precios internacionales. Si se sigue frenando la expansión de la economía china y no se reactivan las de otras naciones, como las europeas, el efecto sobre los precios de las materias primas puede ser muy amplio.

Buena parte de la salud de nuestra economía reposa en el hecho de contar con los ingresos provenientes de nuestras ventas de minería y energía, más los flujos de inversión extranjera directa dirigidos esencialmente a estos sectores.

Si baja la demanda global, el impacto sobre los precios podría ser delicado para Colombia. Abandonaríamos los senderos de comodidad por los que hemos transcurrido en los últimos años y tendríamos que ajustarnos a la nueva realidad en la que el margen fiscal y el financiero serían reducidos. Menor valor de las exportaciones de petróleo implica menores utilidades para Ecopetrol, que es uno de los grandes generadores de ingresos para el Estado.

Menores exportaciones de carbón son menos regalías para la nación y para los municipios productores. Menores exportaciones son menos empleos.

Pero sobre todo, sin el margen que nos han dado los buenos ingresos por materias primas, saldrían a flote los bloqueos estructurales de nuestra economía en materia de infraestructura, tecnología y costos internos. Sin precios altos, muchos de nuestros pozos de petróleo no son rentables y los sobrecostos de las mineras, abrumadas por la ineficiencia estatal, la corrupción y la politiquería, quedarían en evidencia.

El Gobierno colombiano es muy autosuficiente y autocomplaciente. Cree en ‘blindajes’. Pero, si China se resfría…

Miguel Gómez Martínez

Profesor del Cesa

representante@miguelgomezmartinez.com

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