Miguel Gómez Martínez

Gris: un lindo color

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
abril 15 de 2015
2015-04-15 04:23 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c55d1afeb.png

El gris en un color elegante. No tiene la fuerza del negro ni el resplandor del blanco, pero es más polivalente y cubre un espectro mucho más amplio de alternativas. Hay grises oscuros y pálidos. El gris combina con todos los colores y siempre pone el toque de matiz. En la vida, la mayoría de las opciones posibles y deseables son de matices. Pocas son de blancos o de negros. Pero, claro que existen temas en los que no hay espacios para el gris, como la honestidad o el respeto por la vida.

Pero en el ambiente nacional cada vez más intolerante y polarizado, el gris ha caído en desgracia. No hay espacio para él. El Gobierno solo acepta adhesiones totales y cualquier discrepancia es asimilada como traición. La misma actitud se observa en la oposición. Por ello, sorprendió tanto a la opinión la magistral jugada política del expresidente Uribe al oponerse al bloqueo de la candidatura del vicepresidente Vargas. Todo el mundo esperaba un blanco o un negro. Y Uribe escogió un gris; sin apoyar el nombre de Vargas afirmó que no era correcto cerrarle, mediante un inciso en la Constitución, su aspiración presidencial.

En el manejo económico del actual Gobierno sí que hay espacio para los grises. Hay temas en los que ha tenido mucho éxito. Sin duda, en cuanto a lo financiero, el resultado es positivo. El grado de inversión le ha permitido acceder a muy favorables condiciones de endeudamiento. A pesar del sombrío panorama en el campo energético, los mercados internacionales tienen confianza en el manejo macroeconómico. A ello se suma el diferencial de tasas de interés que atrae inversión de portafolio interesada en la seguridad y rentabilidad de los TES.

Bueno es también el enfoque de la política de comercio exterior, que resiste los embates de los cantos de sirenas que claman cerrar nuestro mercado. Los proteccionistas parecen ignorar el impacto que tienen las importaciones en la inflación interna, la generación de empleo y el mantenimiento de nuestra capacidad competitiva. Con una mejor tasa de cambio frente al dólar, hay un espacio para que se recuperen sectores de la industria y la agricultura que han sido muy descuidados en los últimos años.

Mal, pero muy mal, el manejo de gasto público. La obsesión por evitar conflictos que afecten la popularidad ha abierto los diques del despilfarro. En este campo, se perdió la vergüenza y el derroche es la norma. Las cifras globales del déficit fiscal no reflejan la recomposición del gasto hacia todo tipo de componendas de corte político y gremial. Para evitar paros se cede, para sacar proyectos también, para comprar opiniones favorables en los medios, ídem. La proliferación de cargos nuevos con pomposos títulos, de asesores costosísimos, publicidad en televisión, comitivas de tipo chavista en los viajes internacionales, confirman que la austeridad es vista con malos ojos en todos los niveles del Gobierno. El obsesivo afán por nuevos tributos es el resultado de ese manejo ligero de las finanzas públicas.

Hay, entonces, cosas buenas, regulares y malas en el manejo económico. No todo es blanco ni negro. Hay muchos grises, a pesar de que el Gobierno solo quiere ver blancos y otros únicamente quieren ver negros.

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@hotmail.com
 

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado