Miguel Gómez Martínez

Habrá reforma tributaria

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
febrero 26 de 2014
2014-02-26 12:48 a.m.
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En un reciente evento, organizado por CorpBanca, el exministro de Hacienda y columnista de Portafolio Roberto Junguito realizó una muy interesante exposición sobre el estado de la economía mundial y su impacto sobre la colombiana.

En líneas generales, Junguito se mostró optimista sobre la lenta, pero constante recuperación de la economía mundial.

También fue enfático en mostrar que Colombia tiene una situación macroeconómica estable y que no hay nubarrones en el horizonte cercano.

Pero Roberto Junguito es uno de los economistas más profundos que ha tenido nuestro país. Mostró con claridad que la relación entre la realidad económica nacional y la internacional es cada vez más estrecha.

Los canales de transmisión son múltiples y explican algunos de los fenómenos que estamos observando.

La perspectiva de que se inicie un periodo de contracción monetaria en Estados Unidos invierte los flujos de capitales de las economías emergentes hacia la estadounidense.

A medida que salen recursos financieros de nuestro país, se compensan por el canal real, pues la devaluación de nuestra moneda impulsa las exportaciones y frenaría nuestras compras al exterior.

Todo ello se refleja en el comportamiento de los índices bursátiles que mejoran en las economías centrales y se deterioran en países como Colombia.

Según el Banco Mundial, si la tasa de interés en Estados Unidos se incrementara en 100 puntos básicos (equivalente a 1 por ciento) se reducirían los flujos financieros hacia nuestro país en 50 por ciento.

Si el aumento fuese de 200 puntos básicos, la reducción sería de un impresionante 80 por ciento.

Esto demuestra una de nuestras mayores vulnerabilidades, a pesar de que el impacto de la contracción monetaria en Estados Unidos solo se vería unos 18 meses más tarde.

Para el exministro de Hacienda es evidente que el país va a requerir una nueva reforma tributaria.

Apoya su posición en las necesidades del Estado para asumir los costos asociados al proceso de paz.

Pero, además, están los proyectos de inversión en infraestructura; las reformas a la salud, pensiones, justicia y agricultura, que van a exigir un aumento de la presión fiscal.

En Colombia, los impuestos y las contribuciones sociales representan 21 por ciento del Producto Interno Bruto, lo que no permite asumir los programas que necesita la economía para mejorar su tasa de crecimiento potencial.

Sobre este panorama de aumento de los gravámenes no se habla, ya que nos encontramos en periodo preelectoral y al Gobierno no le conviene poner nerviosos a los empresarios.

Con un sistema tributario lleno de incongruencias y distorsiones, todo incremento de la presión impositiva aumenta los efectos negativos sobre la economía.

El crecimiento del tamaño del Estado es una amenaza, mientras no se resuelva el problema en la eficiencia del gasto y no se corrija una estructura impositiva que favorece a unos pocos en detrimento de la inmensa mayoría de los contribuyentes.

En resumen, pasado el periodo de elecciones, tendremos una nueva reforma tributaria cuyo alcance y profundidad son todavía inciertos. Ojalá sea la ocasión de reformar un sistema ineficiente e injusto.

Miguel Gómez Martínez

Profesor del Cesa

representante@miguelgomezmartinez.com

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