Miguel Gómez Martínez

Liderazgo

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
septiembre 09 de 2015
2015-09-09 03:37 a.m.
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¿Qué sigue en materia económica para Colombia? Esa es la pregunta que no parece tener respuesta fácil.

Con un menor ritmo de crecimiento, lo lógico sería que el Gobierno tuviera una agenda agresiva para reactivar la producción nacional. Pero hasta el momento, las decisiones han sido tímidas y marginales. No hay nada estructural que permita cambiar el entorno actual. Con la elevada devaluación habría posibilidades de reactivar muchos sectores de la producción nacional que hoy serían rentables.

El Gobierno intenta convencernos de que la segunda versión del Pipe,que no es un cantante vallenato ni un primo costeño, sino el Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo, es la solución. El Pipe prevé exenciones para la importación de bienes de capital, subsidios para la compra de vivienda, construcción de aulas escolares y apoyos para el sector minero-energético, muy golpeado por los precios, la inseguridad y la alta tributación. El Pipe está bien, pero no es suficiente para salir del marasmo.

La economía lo que necesita es mensaje y liderazgo, y ninguno de los dos se escucha. Lo que parece es que el Gobierno está a la espera de lo que puede suceder. Ha perdido la iniciativa en el plano económico y deja que sean otros actores los que tomen la delantera. Es probable que el Banco de la República aumente la tasa de interés si se mantiene la inflación por encima de la meta del 3 por ciento. Es posible que aumente la devaluación si la Reserva Federal de Estados Unidos decide iniciar la contracción monetaria. Es factible que la Bolsa siga cayendo a medida que se confirmen nuevas noticias del enfriamiento de la economía. Mientras tanto, el Gobierno sigue acumulando malos resultados en las cifras de inflación, inversión, exportaciones, endeudamiento y próximamente en empleo.

Y lo que es más grave es que, en lugar de despejar dudas, el Gobierno las incrementa. Basta mirar las cifras fiscales para concluir que será necesario un recorte sustancial del gasto y una nueva alza de impuestos. La conformación del grupo de expertos para la reforma tributaria fue un buen paso. Pero la ausencia de claridad del Gobierno sobre los tiempos previstos para la presentación de la nueva reforma estructural ha llenado el ambiente de incertidumbre. Los empresarios simplemente esperan a que se despeje el panorama y postergan sus decisiones.

Hoy más que nunca se necesitaría que el Gobierno convocara a las fuerzas económicas para coordinar el esfuerzo que mitigue el impacto de la crisis. Empresarios, sindicatos, gremios y autoridades económicas deberían cerrar filas para proteger el empleo, que muy pronto se verá afectado negativamente. En el fondo, la economía tiene la única ventaja de ser un tema que a todos concierne. En estos momentos de profunda división nacional, cuánta falta hace ese llamado para que unamos esfuerzos para proteger nuestras empresas, nuestros ingresos y nuestra riqueza.

Pero el liderazgo del Gobierno se limita al tema de la paz, donde está atascado, sin entender que para millones de colombianos lo que sucede en La Habana es mucho menos importante que lo que acontece en sus empresas, sus hogares y sus bolsillos.

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@hotmail.com
 

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