Marx estaba equivocado, Columna Miguel Gómez Gómez, 15 de marzo de 2017 | Opinión | Portafolio
Miguel Gómez Martínez
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Marx estaba equivocado

El escándalo Odebrecht, que los medios y la Fiscalía intentan neutralizar, produce cada semana una fractura más en la legitimidad.

Miguel Gómez Martínez
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Miguel Gómez Martínez
marzo 14 de 2017
2017-03-14 07:41 p.m.
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Marx, el padre del socialismo científico, afirmaba que las relaciones económicas de producción existían en la infraestructura de la sociedad. Todos los demás aspectos como la política, la religión, la cultura o la justicia estaban en la superestructura y no eran sino el reflejo de la manera como la sociedad se organizaba en términos económicos.
El caso de Colombia confirma que Marx estaba equivocado. La política es lo que determina las otras facetas de la sociedad. Si la política no es clara, la economía no marcha.

En Estados Unidos, desde de la elección de Trump que fijó un derrotero político claro, aunque equivocado, la economía está reactivándose. En cambio en Colombia estamos en la más completa oscuridad. A un año de las elecciones presidenciales, nadie se atreve a apostar un peso por el resultado esperado. Catorce candidatos (Petro, Robledo, Clara López, ‘Teodora’, Fajardo, Claudia López, De la Calle, Vargas Lleras, Juan Carlos Pinzón, Iván Duque, María del Rosario Guerra, Paloma Valencia, Carlos Holmes Trujillo, Alejandro Ordóñez) han manifestado su intención de presentarse a la primera vuelta y como dicen en provincia “no hay de qué hacer un caldo”. Y faltan otros que están tentados, como Roy, Galán, Vivianne Morales, el senador Velasco, Martha Lucía Ramírez y Óscar Iván Zuluaga que solo ha suspendido su campaña.

Además, el Gobierno atraviesa por un crisis absoluta de legitimidad, gobernabilidad y credibilidad. El escándalo Odebrecht, que los medios y la Fiscalía intentan neutralizar, produce cada semana una fractura más en la legitimidad, por lo menos de la segunda elección de Santos.

La débil gobernabilidad se refleja en que el Gobierno no consigue que sus parlamentarios hagan quórum sin ofrecerles chorros de mermelada. La credibilidad de Santos está en el piso pues todas sus declaraciones son torpes y contrarias a la realidad evidente.

La confusión política es tan grande que cualquier escenario es posible. Puede aparecer una figura que hoy nadie considera y que en poco tiempo puede posicionarse como opción presidencial. Podríamos asistir a alianzas extrañas entre fuerzas políticas que no parecen compatibles. El populismo sueña con escenarios confusos como el actual en los que la opinión pública está hastiada con la mediocridad de nuestra clase política y la corrupción del sistema.

Mientras tanto, la economía muestra señales inequívocas de estancamiento. El consumo de energía, el indicador líder por excelencia, disminuyó en febrero en un 5,9% mensual y en un 6,5% anual. Fenalco reporta que las ventas de febrero fueron aún más bajas que las de enero y que el índice está en su nivel más bajo en 42 meses. Los consumidores tienen miedo de perder su empleo y extreman las medidas de austeridad. Para colmo de males, el precio del petróleo ha vuelto a caer después de unas semanas de repunte.

Al Gobierno nada de esto le preocupa realmente. Lo único que lo desvela es lo que piensan en el exterior, si el escándalo de Odebrecht puede afectar la imagen del Nóbel y de rebote la calificación internacional. Santos cuenta los días que le faltan para irse de este platanal que desprecia.

Coletilla: ¿Alguna entidad de control se atreverá a investigar los escandalosos gastos en publicidad oficial canalizados a través de empresas donde hay personas muy cercanas a la Casa de Nariño?

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@hotmail.com

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