Miguel Gómez Martínez

Oro negro

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
octubre 15 de 2014
2014-10-15 03:28 a.m.
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Por su valor de cambio y su carácter estratégico, al petróleo se le ha denominado como el oro negro. Para Colombia, la recuperación en los niveles de producción de crudo han sido claves para explicar el buen desempeño de nuestra economía, mientras, al mismo tiempo, perdíamos productividad y competitividad. Sin el repunte en la exploración, producción y exportación de petróleo, otra habría sido la historia económica reciente. Bueno es reconocer que este sector, vapuleado por los ambientalistas, chantajeado por los políticos, extorsionado por los funcionarios públicos y olvidado por los gobiernos recientes, nos ha brindado los flujos de caja que han permitido el crecimiento estable del país.

El panorama mundial del sector está cambiando y debe ser un motivo de grave preocupación para Colombia. Las malas perspectivas del crecimiento de la economía del planeta se confirman y el Fondo Monetario Internacional corrige a la baja el crecimiento esperado para la economía global a tan solo 3,8 por ciento en el 2015. China crecería a un 7,2 por ciento, dejando atrás la era en la que su expansión del 10 por ciento anual era la norma. Esta debilidad de la demanda global afecta el precio internacional del petróleo (WTI), que hoy ronda los 83 dólares por barril, un nivel que no se registraba desde julio del 2012.

Mientras tanto, la oferta mundial de crudo sigue creciendo. A finales de septiembre, las naciones de la Organización Países Exportadores de Petróleo (Opep) habían incrementado su producción diaria en 402 mil barriles, llegando a los 30,5 millones de barriles, cada día. Estados Unidos recupera su capacidad de producción con 8,9 millones de barriles al día, el nivel más alto desde 1986. En un mercado muy sensible como el energético, una oferta dinámica enfrentada a una demanda anémica se refleja en una tendencia del precio que, en el mejor escenario, se mantendría muy por debajo de lo esperado por el Gobierno colombiano.

Para Colombia esta perspectiva de precios bajos es muy preocupante. Coincide, además, con resultados decepcionantes en materia de producción. La proyección del Gobierno para el 2014 era de 1’030.000 barriles/día, pero la producción promedio a julio fue de solo 971.000 barriles diarios. A ello se suman las graves y prolongadas interrupciones en el bombeo de crudo por los ataques a los oleoductos por parte de la guerrilla. Pero más grave es la dependencia de las exportaciones de petróleo. En el 2013, representaron 32.500 millones de dólares, lo que equivale al 55 por ciento de nuestras ventas al exterior. A agosto de este año, y a pesar de la caída en la dinámica exportadora, representaban el mismo porcentaje. El escenario es claro: menos producción a un menor precio igual menos ingresos por exportaciones.

Todos los que han perseguido, atacado y abandonado al sector petrolero deberían revisar sus posiciones. Si el precio sigue bajando, todos vamos a sufrir. El Gobierno, dopado por los ingresos petroleros que le han permitido un nivel de gasto excesivo, Ecopetrol y sus miles de accionistas que tendrán menos dividendos y los colombianos que asumiremos, vía impuestos, el agujero fiscal que crecerá a medida que se confirme la nueva tendencia energética.

Miguel Gómez Martínez
Profesor del Cesa
migomahu@hotmail.com
 

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