Miguel Gómez Martínez

Un país de piqueteros

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
septiembre 04 de 2013
2013-09-04 12:19 a.m.
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“El problema más grande se hubiera podido solucionar cuando todavía era pequeño”.

Esta frase, de una foto publicada en la primera página de Portafolio en su edición del 30 de agosto pasado, mostraba un cartel llevado una campesina boyacense que participaba en las marchas recientes.

A veces, las verdades más profundas vienen de las mentes más sencillas.

Todos los temas se agravan porque no tenemos planeación y no intervenimos a tiempo, cuando las soluciones son relativamente fáciles y poco costosas de implementar.

En el tema agrícola, hace veinte años –cuando se inició la apertura– ya era evidente que la agricultura era uno de los eslabones débiles de la internacionalización de la economía.

Si en ese entonces hubiésemos invertido en mejorar la infraestructura, desarrollar paquetes tecnológicos para los diferentes productos y regiones, hoy no estaríamos en la crisis que nos encontramos.

Si en lugar de seguir fomentando el minifundio improductivo nos hubiéramos dedicado a promover un modelo empresarial para el campo, tendríamos ahora las redes que le permiten al pequeño y mediano agricultor generar economías de escala para ser competitivo.

Si en lugar de gastarnos, año tras año, presupuestos monumentales en subsidiar sectores en los cuales no tenemos ventajas productivas, hubiésemos invertido en mejorar el nivel tecnológico del campo, hoy contaríamos con una agricultura en capacidad de enfrentar los vaivenes de los precios internacionales. Pero nada de eso se hizo.

Solo adelantamos la parte fácil del trabajo, que es negociar los acuerdos comerciales. Lo difícil, la transformación de los sectores que requerían apoyo para modernizarse, lo dejamos en el tintero. Como un mal alumno que no estudia durante el año, al final vienen las malas calificaciones y, en este caso, los paros.

En Colombia, la planeación no existe en el sector público.

El mejor y más sencillo de los ejemplos es el mantenimiento de las vías. Muchas veces vemos un pequeño agujero que podría ser objeto de una rápida y eficiente intervención. Pero pasan los años y el roto crece hasta que hace inviable circular por la calle que, finalmente, requiere ser repavimentada en su totalidad.

En cualquier país desarrollado, no se espera a que el problema se ‘salga de madre’, sino que se toman los correctivos en el corto plazo.

A pesar del cúmulo de errores cometidos por Santos en el manejo del paro, no es el único responsable de lo que pasa en el campo. Los problemas se han ido acumulando sin soluciones reales durante lustros. En lo que este Gobierno sí es responsable es en creer que la prioridad del campo es la restitución de tierras.

Esa precedencia es la de un gobierno más preocupado por la imagen que por enfrentar la realidad. La verdad es que en los temas de comercialización, infraestructura y tecnología para el campo, el balance de Santos es de lo más pobre.

Esos son los problemas importantes para el campesino que estaba en paro y que el Presidente no reconocía. Por no tener planeación, al ciudadano no le queda otra opción distinta que la de ir al paro. Nos vamos a volver un país de piqueteros.

Miguel Gómez Martínez

Profesor del Cesa

Representante@miguelgomezmartinez.com

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