Miguel Gómez Martínez
columnista

Película de ficción

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
febrero 16 de 2016
2016-02-16 09:43 p.m.
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Como una bolsa de tela, la economía mundial se está descosiendo. Son demasiadas las señales de alerta como para ignorarlas. Las bolsas de valores, todas, caen sin mostrar señales de recuperación. El petróleo se encamina hacia los 20 dólares el barril, y ya algunos pronostican que no se detendrá en ese nivel. La posibilidad de que China mantenga un crecimiento anual por encima del 6,5 por ciento, se aleja cada día que pasa. El inicio de la campaña presidencial estadounidense no es bueno, pues, por el momento, Bernie Sanders, que se autodenomina como socialista, y el irresponsable Donald Trump, van punteando. Ninguna de las opciones tranquiliza a nadie.

Tan grave es el entorno económico mundial que la Reserva Federal, que pensaba iniciar un programa de contracción monetaria con aumentos de la tasa de interés de referencia, parece haber postergado indefinidamente su implementación. Incluso se considera la opción de tasas de interés negativas, lo que implica que los bancos cobrarían a los depositantes por mantenerles la liquidez.

Mientras todo esto acontece, el gobierno colombiano mantiene una película de ficción. Con una inflación anualizada del 7,45 por ciento, caída en las exportaciones del 35 por ciento, descenso de 42 por ciento de la inversión extranjera (directa más portafolio) y un hueco fiscal derivado de menor recaudo petrolero, que ascendería a los 30 billones de pesos, se insiste en que todo está bajo control y que el año será ‘aceptable’. Tan tranquilo está el gobierno que se da el lujo de gastar a manos llenas en viajes internacionales, almendras y cortinas, mientras posterga la presentación de la reforma tributaria estructural para el segundo semestre, y reparte mermelada para comprar el resultado del plebiscito.

Los mercados no son ingenuos y anticipan la gravedad del ajuste que se anuncia. Por ello, el dólar sigue rompiendo récords y la bolsa agoniza por falta de compradores interesados en activos colombianos. La caída de las exportaciones, a pesar de la fuerte devaluación, debería abrir un debate sobre las estrategias de Procolombia, que tan poca eficacia demuestran en comercio e inversión. Pero el gobierno es intolerante a la crítica y ni siquiera quiere aceptar su responsabilidad en el desgreño del ICBF, que mata niños en La Guajira. Como un mantra repite, hasta el cansancio, que la paz todo lo resolverá, que en el exterior hacen fila para invertir en Colombia, que somos un ejemplo mundial en el manejo de la economía y que nos espera un futuro dorado, luego del Premio Nobel.

La verdad es que muchos de los factores que afectan de forma negativa a la economía no están bajo el control del gobierno. Ni el precio del petróleo, el apetito voraz de la clase política, los resultados económicos de China, o las elecciones en Estados Unidos, son factores que puedan ser manipulados por la autosuficiencia gubernamental. Pero todos ellos tendrán influencia en nuestra economía.

Podrían enviarse mensajes consistentes de política económica que le darían a los agentes económicos una visión sobre la magnitud de los retos que se avecinan. Da más tranquilidad un médico que analiza los síntomas y habla con claridad al paciente, que el que descarta las señales preocupantes esperando que no sean lo que cree que son.

Lo único peor que construir cuentos, es terminar por creérselos.

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@hotmail.com

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