Miguel Gómez Martínez

Perú y Petro

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
abril 03 de 2013
2013-04-03 05:28 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c55d1afeb.png

Siempre es un placer visitar Perú. Su impresionante variedad de paisajes, enigmática cultura, espectacular cocina y su voluntad de salir del subdesarrollo son admirables. Desde la época del hoy condenado Fujimori, Perú tomó la decisión política de dejar atrás las décadas de gobiernos militares, populismo y terrorismo para iniciar el largo camino al progreso. Han pasado por la jefatura del Estado personas tan disímiles como Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala. Todos, sin excepción, han tenido la visión y la inteligencia de mantener el rumbo económico caracterizado por libertad de los mercados, equilibrios fiscales y apertura a la inversión extranjera. En todos los niveles sociales hay conciencia de lo importante que es mantener la estabilidad de la política económica y que se refleja en tasas de crecimiento que son hoy las más altas del continente, superiores a las de Chile, su tradicional vecino y rival.

En ninguna parte del país es tan claro el progreso como en Lima. La ciudad es limpia y segura. El espacio público es respetado, los andenes dan ganas de caminar, y las calles señalizadas, los parques llenos de flores no tienen nada que envidiar a Ámsterdam. El tráfico es pesado pero ordenado, sin agresividad, y se nota un mayor respeto por el peatón. Existe una vía rápida que atraviesa la ciudad con tres carriles en cada sentido, más el dedicado al transmilenio local. El parque del agua es un ejemplo de mantenimiento y diseño. Se respira un ambiente de calidad de vida. Cuando se habla con locales ellos agradecen a los buenos alcaldes, especialmente a Luis Castañeda, el desarrollo de su ciudad.

Claro que hay problemas, como el aeropuerto en Callao, que se quedó pequeño y es de difícil acceso. Hay consenso en que la actual alcaldesa, Susana Villarán, no está a la altura de las expectativas que generó durante su campaña. Ha concentrado su atención en crear subsidios y generar conflictos, y no ha logrado consolidar un equipo de trabajo que domine los temas ciudadanos. ¿Suena familiar?

A pesar del buen estado de Lima, en comparación con Bogotá , 48 por ciento de los limeños votó en favor de la revocatoria. Los ciudadanos están preocupados por el estancamiento de su ciudad y sienten que ha perdido su rumbo. Se quejan del exceso de ideología y de la pobre ejecución de obras, encuentran que su alcaldesa se preocupa por temas menores sin atacar los mayores. ¿Suena familiar?

Perú no es Colombia. Logró derrotar al terrorismo sin negociar procesos de paz ni entregar la legalidad. Mantiene el narcotráfico en niveles que no amenazan su sistema político ni generan los niveles de violencia que vemos en nuestro país. Nada de eso tenemos hoy en Colombia, enfrascada en una lucha contra la inversión extranjera, promoviendo subsidios que no se pueden financiar, generando expectativas negativas con un confuso proceso de paz e incapaz de romper las barreras de la corrupción y la ineficiencia. Perú no es Colombia, Lima no es Bogotá, y Petro se parece mucho a Susana.

Miguel Gómez Martínez

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado