Miguel Gómez Martínez

Pro-Bogotá

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
junio 18 de 2014
2014-06-18 03:46 a.m.
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Para esta ciudad capital, que tan pocas noticias buenas recibe, resulta positivo la creación de Pro-Bogotá.

Esta organización tendrá como misión poner la agenda de la ciudad en el centro del debate nacional.

Luego de diez años de abandono total, la capital parece despertar de su letargo tomando conciencia del enorme retraso que hoy acumula con respecto a las grandes ciudades del mundo y a la mayoría de las capitales de la región.

Buena también es la noticia de que los empresarios se comprometan con esta iniciativa. Ya era hora que dejaran el voluntario marginamiento y asumieran su responsabilidad como líderes comunitarios.

Mucho le ha faltado a Bogotá contar con un grupo de empresarios que miren más allá de sus balances. Lejos está nuestra dirigencia local de tener el compromiso de los paisas, de los bumangueses y más recientemente de los barranquilleros. La ciudad ha estado huérfana de voces que la defiendan, abandonada a la corrupción o al desgobierno actual.

El trabajo pendiente que deberá realizar Pro-Bogotá es inmenso. Muy poco análisis existe sobre las soluciones que la ciudad requiere. A medida que la Cámara de Comercio se fue politizando, perdió su carácter de representante de los sectores productivos de la capital.

Hoy no tiene la independencia que tuvo en otros años cuando podía intervenir para evitar que la corrupción viciara los procesos de contratación o la politiquería se adueñara de las entidades del Distrito.

El silencio de tantos frente al robo masivo de la administración de Samuel Moreno o frente a la catástrofe administrativa de Gustavo Petro, es lamentable y confirma que la ciudad no tiene doliente.

La agenda es tan amplia como pueda imaginarse. Sin duda la movilidad es el tema más urgente pues el retraso es inmenso y las soluciones no están a la vuelta de la esquina.

Importante sería lograr un consenso para poder realizar varias obras prioritarias que no pueden estar al vaivén de las elecciones municipales.

Determinante es el tema de la calidad de la educación y el bilingüismo donde la tarea es inmensa y sólo ofrecerá resultados en el mediano plazo.

Hay que rediseñar la Universidad Distrital, expandir el modelo de colegios por concesión para lograr la jornada única y crear un sistema de incentivos económicos para los mejores maestros.

Se requiere mudar la central de abastos de su localización actual a un lugar donde se pueda mejorar la logística. Vital para una ciudad como es Bogotá, resulta aprovechar su base universitaria para atraer inversiones en tecnología, que mejoren la productividad y creen empleos de calidad.

Y finalmente están los temas de calidad de vida en lo que tanto hemos retrocedido.

La seguridad, verdadero dolor de cabeza de todos y donde pocos logros hay por mostrar, la preocupante calidad del medio ambiente, la ausencia de parques, el deterioro del espacio público invadido por todos, la suciedad del mobiliario público, la falta de una agenda cultural de nivel, la crisis generalizada de los hospitales y los temas siguen.

Pro-Bogotá es una buena iniciativa. Ojalá no se quede en estudios y asuma su papel como vocera de las necesidades de esta pobre ciudad.

Miguel Gómez Martínez
Profesor del CESA

 

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