Miguel Gómez Martínez

Más rápidos que ricos

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
octubre 22 de 2014
2014-10-22 06:13 a.m.
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Pasó bastante desapercibida la reciente noticia, según la cual el Fondo Monetario Internacional estima que el Producto Interno Bruto de China, medido en paridad del poder adquisitivo, superará al de Estados Unidos en el 2016.

Según la entidad, en dos años, China tendrá un PIB de 19 billones de dólares contra 18,8 billones de dólares de Estados Unidos, lo que marcará el fin de una era económica. El gigante asiático representaría, en el 2016, un 18 por ciento de la economía mundial. Esta evolución era previsible, pero no se esperaba antes del 2020, incluso algunos creían que el sobrepaso solo se produciría en el 2025.

Claro está, la medida de producción no quiere decir que los chinos sean más ricos que los estadounidenses, pues, en términos de producto per cápita, la distancia es todavía enorme.

Estados Unidos tiene un ingreso promedio por ciudadano de 49.000 dólares, lo que lo sitúa en el puesto 12 a nivel mundial, mientras que China está en el lugar 121, con 8.500 dólares por habitante. Como punto de comparación, Colombia se encuentra en el puesto 108, con un PIB per cápita de 10.400 dólares. Los chinos no son más ricos, pero su crecimiento productivo incrementa su peso en la economía mundial, lo que le representa cada vez una mayor importancia y, por ende, un poder más alto.

Porque en el mundo moderno, y esto es algo que en Colombia no parecemos entender, la batalla no es entre países ricos y pobres, sino entre economías veloces y lentas. La velocidad es más importante que el tamaño. Para crecer rápidamente y alcanzar mayores niveles de desarrollo, lo fundamental es mejorar en productividad y competitividad. La productividad es la capacidad de ofrecer más bienes y servicios utilizando el mismo nivel de insumos. La competitividad es la habilidad de una empresa para expandir su participación en el mercado.

Como bien lo confirman los indicadores internacionales del Foro Económico Mundial, Colombia viene retrocediendo en estos escalafones sin que podamos enfrentar las barreras estructurales que nos impiden mejorar de forma constante. Las mediciones econométricas confirman que el techo de crecimiento no inflacionario de nuestro país ronda el 5 por ciento anual. Ello significa que somos como un automóvil que tiene una velocidad máxima que es inferior a la de otros países con los que competimos. Si no podemos ir tan rápido como ellos, quiere decir que ellos nos toman la delantera.

Para liberarnos de los obstáculos que nos impiden crecer más rápido hay tres prioridades: infraestructura, educación y tecnología. Son estas tres barreras las que no nos permiten maximizar nuestro potencial de expansión productiva y, por el contrario, debilitan nuestra productividad y competitividad.

En ninguno de estos aspectos tenemos políticas de largo plazo, que nos permitan cerrar la brecha. Treinta años de retraso en inversión en infraestructura, un modelo educativo obsoleto y un desprecio por el valor de la investigación aplicada son características del modelo de desarrollo colombiano desde hace lustros.

Nuestro crecimiento económico, como el de Estados Unidos no puede considerarse como malo. Pero comparado con el de otros competidores, nos estamos quedando atrás.

Miguel Gómez Martínez
Profesor del Cesa migomahu@hotmail.com

 


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