Miguel Gómez Martínez
columnista

¿Razones para el pesimismo?

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
marzo 02 de 2016
2016-03-02 12:11 a.m.
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El nuevo discurso oficial pide a los colombianos ser optimistas con su futuro. El gobierno insiste en que lo que sucede en el país es una distorsión de comunicación, pues la realidad es favorable, pero la población piensa que vamos por un mal camino. A pesar del control absoluto y la docilidad de los medios de comunicación abyectos al poder, el poder central sigue muy satisfecho con su gestión y no entiende por qué las encuestas son tan negativas, a pesar de lo bien que lo están gobernando.

Hace pocos días, el gobierno reconoció que la posibilidad de un racionamiento energético se acerca. Luego de vender en pesos a Isagen, contra la opinión de la inmensa mayoría de la opinión, ahora tiene que salir a comprar dólares bien caros para adquirir energía de Ecuador y evitar el posible apagón. ¡Negociazo!

El país ya importa 12 millones de toneladas de alimentos, pero se eliminan los aranceles para la importación de productos agropecuarios, e intenta conjurar que la inflación –que ya está en 7,5 por ciento– se desborde. El banco central, muy preocupado por las expectativas inflacionarias, sigue subiendo la tasa de interés.

El gobierno anuncia que, para calmar la ansiedad de las calificadoras internacionales de riesgo, que ven un panorama negativo, recortará el gasto público en 6 billones de pesos.

Horas después, reconoce que el faltante presupuestal es de 30 billones, lo que confirma la delicada situación de las finanzas públicas. Luego, para generar aún más inquietud, posa orondo con la nueva coalición por la paz, donde los caciques sonríen satisfechos ante los chorros de mermelada que irrigarán las regiones para garantizar el triunfo del ‘plebisantos’.

La cuenta corriente de la balanza de pagos muestra, como nunca antes en nuestra historia, un déficit de 15.900 millones de dólares y una fuerte caída de la inversión extranjera. Mientras Kimberley Clark, Citibank, Mango, Anglo American y Ripley se van de Colombia, la Ministra de Comercio y la presidenta de Procolombia se fotografían sonrientes, y algo ridículas, con unas paletas que dicen E+, como si ello cambiara la perspectiva de la deblacle de nuestro sector externo. Pero, claro que hay motivos para estar satisfechos, pues en algún medio internacional se incluyó a Colombia como ‘destino gastronómico’’ con potencial.

Para tranquilizar a los consumidores y a los inversionistas, se repite hasta la saciedad que, superada la firma de la paz, vendrá una dura reforma tributaria. Abiertamente, se reconoce que el objetivo es aumentar la presión fiscal del 15 al 20 por ciento del PIB, lo que incrementaría los recursos del Estado en unos 40 billones de pesos. ¿Por qué invertir, gastar o planear antes de conocer cómo será de profunda la punción fiscal?

Mientras los ciudadanos intentan digerir los ‘éxitos’ del gobierno, las Farc se pasean armadas, tranquilas y desafiantes, los elenos y las Farc, disfrazadas de elenos, atacan y asesinan, las fuerzas militares acomplejadas, permanecen a la defensiva. La Policía está desarticulada por los escándalos y la podredumbre interna. Las ONG de derechos humanos coinciden en que el modelo de justicia garantiza la impunidad de los terroristas, la justicia continúa en paro, el Zika progresa y los niños se siguen muriendo de hambre.

Tiene razón el gobierno: no se entiende el pesimismo de los colombianos.

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@hotmail.com

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