Miguel Gómez Martínez

Resucita el Idema

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
octubre 23 de 2013
2013-10-23 12:08 a.m.
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Hay señales que confirman las sospechas. Para nadie es un secreto que el Gobierno tiene serios problemas de popularidad y enfrenta un difícil panorama electoral.

Los recientes paros han debilitado, aún más, su imagen, y el costo político de los errores cometidos fue enorme.

Lo anterior explica el temor de que estos hechos se repitan y sigan deteriorando el margen de maniobra del Gobierno.

Por ello hay que mirar las señales que indican hasta dónde está el Gobierno dispuesto a ceder para comprar un ambiente electoral más favorable.

Está claro que el manejo de crisis no es el punto fuerte de esta administración. El paro de transportes, el cafetero, las movilizaciones indígenas, la huelga del sector judicial o las manifestaciones estudiantiles confirmaron que el Gobierno no sabe medir los climas de opinión; duda, ataca y luego termina, siempre, cediendo.

Más de un billón de pesos fueron necesarios para levantar el paro cafetero. Para conjurar el malestar en ciertos sectores se están adoptando medidas restrictivas a las importaciones de acero, calzado y confecciones, desconociendo los tratados comerciales firmados y exponiendo al país a demandas ante la OMC.

Pero, sin duda, la mejor muestra del temor del Gobierno frente a las protestas sociales sea el anuncio de comprar 600 toneladas de papa que serán destinadas para el consumo en San Andrés.

Más allá de la búsqueda de una solución puntual, la idea refleja la desesperación en el alto Gobierno. El tema de la papa es complejo. Es evidente que se presenta un fenómeno de sobreproducción temporal acompañado de algunos problemas estructurales relacionados con el elevado costo de los insumos. El ingreso de los paperos ha sufrido y las pérdidas se amplifican por el oligopólico sistema de comercialización de las grandes centrales de abastos.

La solución real consistiría en crear condiciones de almacenamiento del producto y estimular la búsqueda de opciones en ramos como el alimentario o el de los subproductos industriales. También sería oportuno revisar el tema de los precios de los agroquímicos, que golpea al conjunto del sector agropecuario.

Pero en lugar de abordar la solución de los problemas estructurales, el Gobierno actúa como un bombero que apaga un foco del incendio sin tener en cuenta que las soluciones que ofrece son paños de agua tibia. La propuesta de comprar una parte de la cosecha de papa nos retrotrae a los años 60 con el Instituto de Mercadeo Agropecuario (Idema).

En ese entonces, el Estado buscaba, en una economía cerrada, regular los precios a la baja para evitar el impacto inflacionario. Los resultados fueron desastrosos, generaron pérdidas inmensas y escándalos de corrupción. Hoy, se busca lo contrario, al inducir al alza el precio de un producto básico en una economía abierta.

Todo para favorecer a unos productores, que no todos son pobres y que, por lo general, son de los sectores más prósperos y concentrados de nuestra postrada agricultura.

¿Hasta dónde está dispuesto a ir el Gobierno para asegurar su reelección?

Miguel Gómez Martínez

Profesor del Cesa representante@miguelgomezmartinez.com

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