Miguel Gómez Martínez

‘Stem’

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
octubre 01 de 2014
2014-10-01 02:40 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c55d1afeb.png

Nada es más importante que formar profesionales en las áreas que incrementan el potencial de crecimiento de un país. En EE. UU. es intenso el debate sobre cómo aumentar el número de graduados en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (Stem por la primera letra en inglés de cada una de las áreas). Al igual que la mayoría de los países occidentales, en la primera potencia económica hay un faltante importante de personal en estos campos del conocimiento. Convendría preguntarse por qué nuestros sistemas de formación han descuidado estas áreas críticas para el desarrollo.

El hilo conductor del problema está en los métodos de enseñanza en ciencias básicas y matemáticas. La ciencia requiere espíritus que se planteen preguntas y no se satisfagan con las respuestas. En la búsqueda de nuevos horizontes del conocimiento hay que tener mucha paciencia, constancia y estar preparado para tolerar un elevado nivel de frustración. En el mundo inmediatista que vivimos, donde todo parece más fácil y rápido, este tipo de retos parece no llamar la atención de muchachos atraídos por la perspectiva de una carrera tradicional con mucho menor riesgo. Los estudios en ciencias básicas y matemáticas pueden tener un alto nivel de abstracción, que no siempre desemboca en avances que puedan ser comercializados en el corto o mediano plazo. La perspectiva remunerativa de escoger una carrera con un fuerte componente de investigación puede ser muy incierta, pues los recursos disponibles para estas actividades son siempre insuficientes e inestables en países como Colombia, que muestra un profundo desprecio por el conocimiento.

También es una debilidad de nuestra formación básica el poco énfasis que le damos a la metodología. En las carreras en las que se incluyen créditos en esta área, por lo general son tildados como ‘costuras’ o materias ‘aburridas’. Muy seguramente, la pedagogía no está a la altura, pero no hemos logrado entender que el método, especialmente el científico, es riguroso, pues en la búsqueda de la verdad es necesario evaluar todas las opciones posibles. La metodología es una herramienta poderosa para todo profesional que deba enfrentar y resolver un problema. En cualquier área profesional, quien tiene enfoque metodológico, por lo general obtiene resultados exitosos con el mínimo de recursos y reduciendo los márgenes de error.

La técnica pedagógica para enseñar el razonamiento matemático es muy deficiente. Todavía usamos las matemáticas como ‘coco’ o filtro académico. Desde pequeños, los alumnos le tienen miedo a los contenidos donde hay cálculo o se requiere resolver problemas. Muchas personas escogen carreras en las ciencias sociales porque desean evitar, a toda costa, tener que enfrentar materias del área de matemáticas. Aún estudios del área social como economía o administración, espantan a los que temen no poder superar los créditos en matemáticas. ¿Cuántos millones de alumnos de primaria y bachillerato han visto frustrada su potencial vocación por haber tenido un mal profesor de matemáticas? Es un enorme desperdicio de capacidad que no podemos seguir permitiendo.

Tener más estudiantes y graduados en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas debe ser un objetivo estratégico nacional. Ello exige revisar el énfasis científico en los niveles de educación básica e intermedia, modificar la pedagogía en la enseñanza de matemáticas y premiar a quienes escogen la vía de la investigación.

Miguel Gómez Martínez
Profesor del Cesa
migomahu@hotmail.com

 


Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado