Miguel Gómez Martínez

Tres preguntas

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
noviembre 19 de 2014
2014-11-19 02:49 a.m.
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Hay momentos en los cuales es más importante plantear interrogantes que tener respuestas ciertas. Las perspectivas de la economía colombiana se han ensombrecido en los últimos meses. El año 2015 pinta complejo y, en algunos sectores, será muy difícil. Para enfocar el análisis coyuntural es necesario mirar los escenarios posibles y tratar de medir el margen de maniobra disponible.

1. ¿Puede Colombia evitar una recesión si se mantiene un escenario de precios bajos del petróleo y las materias primas? Este es el reto de corto plazo, pues la caída del crudo tiene descuadradas todas las cifras macroeconómicas. No sobra recordar que el petróleo representa 55 por ciento de nuestras exportaciones y que cerca de la mitad de la inversión extranjera va dirigida a este sector productivo. Pero el impacto se amplifica por el tema financiero. La buena calificación de riesgo de Colombia se debe a la solidez de sus flujos de exportaciones sumados a la inversión foránea. El déficit de nuestra cuenta corriente se ha compensado con los mayores ingresos de capitales. El cambio de tendencia podría incrementar el costo del financiamiento externo.

2. ¿Puede un mejor índice de la tasa de cambio resucitar nuestra industria y cerrar el déficit comercial? La respuesta está ligada a la evolución del primer interrogante. Si se profundiza el déficit de nuestra cuenta corriente, la tasa de cambio buscará un nuevo nivel de equilibrio que favorecería a los sectores exportadores que tanto han sufrido por el peso fuerte. La experiencia confirma que las manufacturas tienen una fuerte elasticidad a una tasa de cambio devaluada. Pero subsisten las dudas sobre el estado real del sector industrial nacional que ha sido relegado a un segundo plano durante la bonanza minero-energética. Mucha capacidad de producción ha quedado debilitada por la ausencia de políticas sectoriales. El largo proceso de desindustrialización no se va a revertir en el corto plazo, mientras subsistan problemas en la infraestructura y la incorporación de tecnologías aplicadas. Mejorará el panorama de las manufacturas, pero no será lo suficiente como para compensar los menores ingresos petroleros.

3. ¿Puede Colombia enfrentar los gastos del posconflicto sin haber resuelto su actual desequilibrio fiscal? Con un faltante para el 2015 de 15 billones de pesos y los menores ingresos por la caída del petróleo, el panorama fiscal colombiano es muy preocupante. El impacto es muy fuerte para las finanzas públicas, ya que cada dólar que cae el precio internacional significa 400 mil millones de pesos menos de ingresos. No hay que olvidar que el petróleo representa 22 por ciento de los ingresos estatales y la dependencia fiscal del sector de hidrocarburos nunca había sido mayor. El duro golpe sobre el equilibrio presupuestal se sentiría plenamente en el 2015. Aun con una dura reforma tributaria, se requeriría un aumento del endeudamiento público para llenar el faltante de recursos. Nada se escucha en el campo gubernamental sobre recortes en el gasto. Y se anuncian los gastos no cuantificados del posconflicto.

Estas tres preguntas son de respuesta incierta y dependerá de la evolución de la coyuntura internacional, que también resulta hoy difícil de descifrar.

Miguel Gómez Martínez
Profesor del Cesa
migomahu@hotmail.com
 

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