Miguel Gómez Martínez

Entre Trump y Warren

Miguel Gómez Martínez
Opinión
POR:
Miguel Gómez Martínez
julio 22 de 2015
2015-07-22 04:27 a.m.
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Las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos podrían romper una ley de oro electoral: la conquista del centro. Se ha considerado que el éxito depende de quién ocupe el espacio de los votantes moderados, que son los que definen el resultado final el día clave.

Pero el inicio de la campaña ha sorprendido por la audiencia de las opciones extremas. En la derecha, el multimillonario Donald Trump, y en el partido demócrata, el senador del estado de Vermont, Bernie Sanders. Mientras Trump sigue pregonando un discurso abiertamente racista contra los latinos y sobre todo los mexicanos, Sanders se define como un ‘revolucionario y socialista’. Los dos están atrayendo las audiencias más importantes y entusiastas en esta campaña, que demora en calentarse.

Se supone que la senadora de Nueva York, Hillary Clinton barrerá en las primarias y será designada como candidata demócrata. En el lado republicano, el exgobernador de la Florida, Jeb Bush, parece ser el que cuenta con la mejor opción por ser visto como un moderado que podría recoger más votantes que cualquiera de los otros 14 precandidatos republicanos, que ya han anunciado su intención de presentarse en las primarias. Pero pocos, fuera del mundo político de Washington, parecen estar prestándole atención a la nueva figura política de Elizabeth Warren, la nueva senadora de Massachusetts. Warren, que inició su carrera como republicana para luego cambiar al Partido Demócrata, es una abogada especializada en derecho al consumidor, que se convirtió en el referente de la izquierda del partido. Warren ha sido un escollo para el presidente Obama, acusándolo de ser demasiado favorable al libre comercio y cercano a los grandes intereses de Wall Street. También quiere ejercer presión sobre Clinton para forzarla a adoptar un programa de campaña que tenga en cuenta los puntos de una agenda política mucho más radical de lo que aconsejan los expertos en campañas electorales, que preferirían un mensaje más centrista.

Trump está radicalizando a los republicanos que se encuentran incómodos con el discurso xenófobo del multimillonario. Pero en la medida en que muchos electores de derecha son seducidos por el mensaje aislacionista, el eje del partido se mueve lejos del centro y, por lo tanto, de la victoria. Lo mismo podría sucederle a Clinton si Warren y precandidatos como Sanders logran suficiente audiencia para tener que ser tenidos en cuenta al final. En cualquier caso, la campaña tendrá un fuerte énfasis en las políticas económicas. Los republicanos consideran que Obama ha creado un sistema de seguridad social que no es sostenible fiscalmente, y que no ha hecho nada significativo para frenar el explosivo problema de la deuda. Los demócratas sostienen que el inconveniente de deuda y del presupuesto debe corregirse aumentando los impuestos a los más ricos, que llevan más de dos décadas beneficiándose de un régimen tributario que aumenta la inequidad.

En cualquier caso, la era de convergencia en políticas favorables a las empresas parece haber quedado atrás. Los demócratas quieren más controles, impuestos elevados para los que tienen mayores fortunas y menos libertad para las firmas de Wall Street. Los republicanos quieren devolverle poder a los estados y adelantan una campaña contra el establecimiento en Washington.Clinton parece hoy ganadora, pero no es imbatible.

Miguel Gómez Martínez

Asesor económico y empresarial

migomahu@hotmail.com

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