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Nicolás de Zubiría Gómez

Crisis de alimentos

Así se reducirían los precios mundiales de cereales en un promedio del 30 por ciento.

Nicolás de Zubiría Gómez
POR:
Nicolás de Zubiría Gómez
julio 27 de 2008
2008-07-27 10:36 p.m.
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Las Naciones Unidas han resuelto dar prioridad urgente al inquietante panorama mundial de la escasez de alimentos. Para Kofi Annan, el anterior Secretario General, lo que primaba era el conflicto y la paz en los países pobres. Para el nuevo líder, el señor Ban Ki-moon, la prioridad es el medio ambiente y los recursos naturales. Además Ban desea acción colectiva en alimentos.

A principios del pasado mes de junio, se reunieron en Roma 20 jefes de Gobierno, bajo los auspicios de Ban y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la alimentación, para dialogar sobre el estado miserable de la agricultura mundial y los remedios para lograr reversar esta situación.

El señor Joachim von Braun, jefe del Instituto de Investigación Internacional de Políticas en Alimentos, Ifpri, grupo financiado por algunos gobiernos y basado en Washington, dijo que la acción internacional debería enfocarse en varios temas.

El primero de ellos, la ayuda alimenticia. A principios del presente año, el Programa Mundial de Alimentos, que es la agencia más destacada para manejar productos de envío de emergencia, anunció que se estaba quedando sin dinero debido al alto precio de los granos. En la cumbre de Roma, se mencionó una ayuda alimentaria extra de US$1,2 billones de los cuales Arabia Saudita prometió US$500 millones, una contribución nueva. Otro tema es el de los biofuels. Algunas organizaciones no gubernamentales quieren una moratoria en la producción de etanol, lo cual haría rebajar los precios de los granos en un 20 por ciento. Otros argumentan que los biofuels son una buena alternativa de no ser por la maraña de subsidios y aranceles que deberían eliminarse.

Por otro lado, la conferencia podría haber propuesto algunas medidas de corto plazo, aparte de la ayuda alimentaria, para aumentar los incentivos a los granjeros y rebajar los precios mundiales. La medida más obvia sería reducir los impedimentos a las exportaciones. Alrededor de 40 exportadores de alimentos han impuesto algunas restricciones al comercio de éstos: impuestos, cuotas o prohibiciones totales a la exportación. Un estudio del Ifpri calcula que con eliminar todos estos obstáculos, se reducirían los precios mundiales de cereales en un promedio del 30 por ciento.

Pero no está claro que la reunión de Roma haya logrado estos avances. Vietnam, Cambodia e India han prometido reabrir algunas de sus exportaciones de arroz. Japón, un gran importador, dice que soltará cerca de un 20 por ciento de sus inventarios de arroz controlados por el Gobierno. Pero Egipto extendió su prohibición de exportar arroz por otro año, de modo que no se ve un resultado claro de mejoramiento en la oferta de arroz a escala mundial.

El principal problema, según Lennart Bage, cabeza del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, es la declinación en el crecimiento de la productividad agrícola. A menos que reversemos esta tendencia, volveremos otra vez a la misma situación de escasez en pocos años.

De todas maneras, en la reunión de Roma se ha impuesto un objetivo, el más importante a largo plazo: una segunda revolución verde. El señor Ban dijo que la producción de alimentos deberá aumentar un 50 por ciento hacia el 2030.

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