Nicolás de Zubiría Gómez

La próxima revolución verde

Nicolás de Zubiría Gómez
POR:
Nicolás de Zubiría Gómez
abril 28 de 2008
2008-04-28 11:34 p.m.
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Por una década, Europa ha rechazado los esfuerzos de firmas de biotecnología tales como la norteamericana Monsanto, para promover cultivos genéticamente modificados (GM).

A pesar de que hay suficientes seguridades en el sentido de que los organismos genéticamente modificados son exentos de todo peligro para el consumo humano, y que existen reglamentaciones para evitar la prohibición de importarlos en la Unión Europea, muchos europeos todavía deberían tocarlos o saborearlos.

Lo anterior, debe cambiar prontamente, de acuerdo a ejecutivos de la gigante productora británica Tate and Lyle. "Nosotros tenemos que reconocer que la tecnología de los alimentos genéticamente modificados son un hecho creciente en la vida".

Por otro lado, expertos de compañías exportadoras comentan que debido a que grandes compañías en el mercado han adoptado los alimentos genéticamente modificados, se vuelve muy costoso evitarlos.

Monsanto, se ha dado el lujo de obtener las mejores utilidades del mercado en los últimos tres años.

El boom de precios de las commodities también ayuda. Monsanto espera duplicar sus utilidades hacia el año 2012.

De acuerdo a Cropnosis -una consultora-, el mercado de la biotecnología agrícola creció de 3 billones de dólares en el 2001 a más de 6 billones de dólares en el 2006, y se pronostica alcanzar 8,4 billones de dólares a 2011.

Una firma alemana del departamento científico de Basf, piensa que la cifra podría llegar a 50 billones de dólares en el 2025. La confluencia de fuerzas sociales, comerciales y tecnológicas está contribuyendo a este crecimiento del mercado mundial.

A medida que India y China se enriquecen, el mundo necesitará muchos más alimentos y la tierra arable se vuelve más escasa, mientras el agua y la energía se encarecen más. Otro de los adelantos de la tecnología, tales como la resistencia del maíz y la soya a herbicidas y pesticidas, hace más fácil para los granjeros controlar pestes sin dañar las cosechas.

Pero al igual que el sector del software, las GM sufre por la piratería. En Argentina y China, la actitud hostil hacia los derechos de propiedad intelectual ha sido bendecida por el mismo gobierno.
Porque el pequeño secreto de la industria del software consistió, en que las compañías en este sector calladamente toleraron un poco de piratería con la base en que una vez que los clientes se legalizaran, probablemente siguieran utilizando los mismos productos con los GM.

La piratería aquí se considera buena y mala al mismo tiempo. A medida que los países se enriquecen, sus granjeros empezarán a pagar por la tecnología. Argentina va orientada en esa dirección, y una firma argentina ya estableció el año pasado una compañía de riesgo con un centro de biotecnología chino.

La más importante razón para pensar que las GM tienen un brillante futuro no es por los precios bajos que ofrecen a los clientes. La gran diferencia radica en que también ofrecen beneficios a los consumidores, superando los beneficios de la primera generación. Está el caso de una firma que produce GM alta en ácido oleico.

Por medio de la manipulación genética (la compañía es la Pioneer Hi-Bred) los investigadores de esta firma han podido mejorar su aceite de soya, que sabe mejor, es más saludable y no produce trans-fats durante el trabajo en la cocina.

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