Óscar Mendoza P.

Colombianos Políglotas

Óscar Mendoza P.
Opinión
POR:
Óscar Mendoza P.
octubre 25 de 2012
2012-10-25 12:21 a.m.
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Es indispensable que en el siglo XXI los colombianos dominemos a la perfección varias lenguas. Quiero destacar tres que me facilita este espacio.

El primero que debemos volver a dominar es el lenguaje del emprendimiento.

En menos de 40 años, pasamos al extremo opuesto del péndulo, de ser abuelos y padres comerciantes, empresarios y negociantes, a concentrarnos en formar y educar a nuestras nuevas generaciones para ser empleados.

Cuando trabajé en el centro de emprendimiento Bogotá Emprende, las cifras mostraban una tendencia altamente preocupante: 98 de cada 100 personas en edad productiva salían a buscar empleo y solo 2 a crearlo. Sin empresas no hay trabajo.

Sin emprendedores no hay compañías.

Si no ‘sembramos’ desde el hogar, el colegio y la universidad la semilla, los hábitos y conocimientos claves de una cultura emprendedora en nuestros niños y jóvenes, no tendremos una cosecha fructífera ni generación de riqueza y empleabilidad. Debemos ‘desaprender’ la cultura del camino corto, el atajo y el dinero fácil, y desarrollar nuevamente esta competencia del emprendimiento.

Gran parte de los grandes empresarios y comerciantes de hoy tiene el mismo punto de partida: muchos sueños, muchas ganas, agallas y poco dinero. Esta es la verdadera revolución educativa que necesita Colombia.

El segundo que debemos retomar es el lenguaje de los valores. El BtoB que tenemos que reactivar ya, es el volver a lo básico, a la esencia, la familia, los valores y principios.

No podemos seguir enseñándoles a nuestros hijos a decir mentiras en casa, “diga que no estoy”, seguir cultivando en los adolescentes el “no se deje de nadie”, seguir enseñando en nuestros hogares que es mejor ser rico que ser feliz, o que las aspiraciones de cientos de jóvenes sean ser mafiosos o prepagos en lugar de médicos, profesores o empresarios.

Hay que volver a empezar. Perdimos el rumbo hace rato.

La corrupción, el atraso, la desarticulación público-privada, la desesperanza del colectivo, la violencia generalizada, la evasión de impuestos y otros tantos, son el resultado de estos hábitos inadecuados que se volvieron comunes en el diario vivir.

El tercero es el lenguaje del sentido común. Para muchos colombianos, un soldado saludando con su dedo pulgar en cada kilómetro recorrido de carretera es sinónimo de seguridad. Para la mayoría de extranjeros, es todo lo contrario. .

Una larga temporada de invierno desnuda nuestra real infraestructura para enfrentar los retos de la globalización y los tratados de libre comercio. Se siguen cerrando muchos negocios el mismo año de su creación.

Si en las estadísticas contamos a una mediana o gran empresa que se transformó a Sociedad por Acciones Simplificada (S. A. S.) como una compañía nueva, algo no marcha bien.

Tenemos el reto de evolucionar de prejuicios y conceptos mitómanos a la lógica, el sentido común y la perspectiva práctica. Las redes de países, las migraciones, las TIC, idiomas como el portugués o mercados como Brasil, entre otros, ya no son temas del futuro. Son del presente. Son de sentido común.

Óscar Mendoza P.

Consultor empresarial

omendoza@constructordesuenos.com

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