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Acuerdo comercial UE - Colombia: más diversificación y desarrollo mutuo

El TLC, en vigor desde el primero de agosto del 2013, ofrece un marco jurídico estable para empresarios e inversores de diferentes sectores.

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septiembre 19 de 2016
2016-09-19 07:26 p.m.
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La Unión Europea (UE) y Colombia son socios privilegiados en materia de diálogo político y cooperación. Así mismo, el comercio es un pilar fundamental y exitoso en nuestras relaciones bilaterales. El acuerdo comercial, en vigor desde el primero de agosto del 2013, ofrece un marco jurídico estable para empresarios e inversores de diferentes sectores económicos.

Colombia es el principal socio comercial de la UE en la Comunidad Andina, y el quinto en América Latina. En el 2015, el comercio bilateral totalizó 13.100 millones de euros. La UE es la principal fuente de inversión extranjera en el país, y cada vez hay más empresarios que lo consideran como un destino atractivo para sus negocios.

El artículo, titulado ‘Tres años del TLC con la UE’, de Diego Prieto, publicado el pasado 7 de septiembre en este diario, contiene algunas imprecisiones, y argumenta que Colombia no puede beneficiarse plenamente del mercado de la UE. Sin embargo, los hechos y las estadísticas demuestran una realidad completamente distinta.

Destacamos que en el 2015, las exportaciones agrícolas colombianas a la UE alcanzaron un nuevo récord totalizando: 2.000 millones de euros. Si comparamos este valor con los años antes de la entrada en vigor del tratado (1.500 millones de euros entre el 2012 y el 2013), se trata de una tasa de crecimiento de más del 30 por ciento. Esto se explica no solo por las preferencias arancelarias, sino también por la apertura de nuestro mercado.

Colombia, que tiene una inmensa capacidad de exportar frutas frescas, no requiere de largos análisis de riesgos ni admisibilidad previa para ingresar aguacate, piña, lima, gulupa, uchuva y granadilla a la UE. Teniendo en cuenta este panorama, el acuerdo es un instrumento idóneo para el desarrollo del campo y zonas rurales en el marco del posconflicto.

En particular, el banano fresco y el azúcar son algunos de los productos que más se han beneficiado del acuerdo, debido a que antes no tenían acceso preferencial al mercado de la UE. Las exportaciones de banano totalizaron en el 2015 más de 1,3 millones de toneladas, y las de azúcar alrededor de 61 mil toneladas, lo cual demuestra que sí se están aprovechando las oportunidades comerciales con la UE, que con sus 508 millones de consumidores es el principal importador de bienes agrícolas en el mundo.

Colombia, a su vez, tiene un gran potencial en materia de producción orgánica. En febrero del 2016, durante la visita del comisario de Agricultura y Desarrollo Rural, Phil Hogan, se anunció el inicio de las negociaciones para concluir un acuerdo bilateral en comercio de productos orgánicos. Por otro lado, las denominaciones de origen constituyen otra oportunidad para proporcionar un valor agregado a la producción agrícola, ya que le otorga una propiedad intelectual al campo. El café de Colombia ha sido una indicación geográfica ejemplar y pronto se incluirán otras nueve en el marco del acuerdo.

El tratado no solo trae beneficios para los bienes agrícolas y agroindustriales, sino que los productos industriales y de la pesca también ingresan sin aranceles a la UE. En este sector hemos observado tendencias positivas para productos de cerámica, manufacturas de cuero y plástico, bisutería y prendas de vestir, entre otros.

El comercio de servicios es otro ramo que cada vez más se está fortaleciendo: en el 2014, las exportaciones de servicios desde Colombia a la UE crecieron 21 por ciento, alcanzando 1.900 millones de euros.

Si bien existen algunos elementos de controversia en nuestras relaciones bilaterales, como la discriminación contra los licores importados, creemos que el acuerdo comercial puede impulsar reformas de interés para ambas partes. Se espera que el nuevo proyecto de ley de licores contenga las bases para implementar un esquema jurídico transparente, poniendo fin a los problemas de contrabando y adulteración, en beneficio de todos los consumidores colombianos.

Así mismo, nuestro acuerdo enfatiza el objetivo común de alcanzar un desarrollo sostenible, con oportunidades de empleo decente, comercio justo y respeto por los derechos laborales y ambientales. El convenio, y la apertura comercial en general, es una herramienta para obtener un mayor desarrollo económico a favor de los empresarios, trabajadores y consumidores.

La UE quiere acompañar al país para que cada vez más empresarios colombianos y, sobre todo, mipymes puedan diversificar su oferta exportable aprovechando las oportunidades comerciales y de inversión con la UE, en el contexto de la construcción de una paz estable y duradera. A través del acuerdo hemos consagrado nuestro compromiso para ofrecer asistencia técnica, con el fin de promover la competitividad e innovación en áreas como la modernización, facilitación de comercio y transferencia de tecnología y conocimiento. La UE ha destinado unos 30 millones de euros en el marco del apoyo presupuestario para el sector lácteo, y otros 31,8 millones para el desarrollo económico local y el comercio sostenible. Adicionalmente, ofrecerá pronto una asistencia técnica que tiene como objetivo lograr admisibilidad sanitaria para productos compuestos, lácteos y carne bovina.

Por último, la eliminación del visado Schengen de corta duración en diciembre del 2015 ha abierto la puerta a la UE no solo para los turistas, sino para los empresarios colombianos en sus viajes de negocios.

Ana Paula Zacarias
Embajadora de la Unión Europea en Colombia.

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