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Adaptándose al nuevo paradigma petrolero

Por parte del gobierno, se deben aceptar menores rentas durante el periodo de adaptación mediante reducciones en métodos de recaudación.

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diciembre 08 de 2016
2016-12-08 05:43 p.m.
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Con la entrada al mercado del crudo no convencional de Estados Unidos, el mercado petrolero mundial ha mutado. El aumento en producción de Estados Unidos – que ha duplicado sus niveles desde 2008 – y la desaceleración en el crecimiento de la demanda petrolera han llevado a una situación de sobreoferta y a la creación de un nuevo paradigma: El precio ahora se establece competitivamente sobre el costo de producción de los campos marginales.

Intentos no económicos para aumentar los niveles de precio, por ejemplo mediante una reducción coordinada de producción, llevarán a incentivar a productores marginales que han reducido su oferta por el bajón de precios a volver al mercado para aprovechar esos precios altos creados artificialmente por el hipotético recorte. Con esto queremos decir que el precio por 50 $/b debe perdurar durante los próximos cuatro años.

Dicho esto, es importante notar que si bien ese precio es bajo comparado a los 100 $/b promediados entre 2011 y 2014, es un nivel alto comparado con periodos anteriores. En términos reales, entre 1986 y 2006 el precio promedio del crudo fue de 38 $/b. Es el periodo entre 2006 y 2014 que es una excepción a la regla, con un promedio de 91 $/b, impulsado principalmente por la entrada al mercado de China.

A 50 $/b el sector en la región es rentable (con la posible excepción del pre-sal brasileño), aunque tanto empresas como gobiernos deben poner de su parte para mantener esa rentabilidad. Del lado empresarial debe haber mejoras, optimizaciones, y ahorros en muchos segmentos, recalibrando la operatividad acostumbrada a niveles de precio extraordinarios.

Por parte del gobierno, se deben aceptar menores rentas durante el periodo de adaptación mediante reducciones en impuestos, regalías y otros métodos de recaudación de ingresos a partir de la industria petrolera. A falta de ese acuerdo entre industria y gobierno, la industria no podrá adaptarse bien al nuevo paradigma mundial y la producción se verá mermada.

Ramón Espinasa, Carlos Sucre – IDB

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