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Ahorro, informalidad y la sostenibilidad de las finanzas públicas

El problema de la informalidad termina siendo una de las más grandes barreras para lograr la sostenibilidad de las finanzas públicas.

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agosto 30 de 2016
2016-08-30 08:24 p.m.
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En los últimos 20 años, el mundo, Colombia en particular, ha visto el nacimiento e implementación de un gran número de programas asistenciales enfocados hacia la población de menos recursos. El objetivo de estos programas varía, siendo algunos de los más exitosos los que pretendían incentivar la asistencia y permanencia de los niños en los colegios. Investigación académica reciente ha sugerido que además de cumplir con los objetivos directos, tales programas han tenido algunos efectos indirectos.

El asistencialismo excesivo ha sido criticado por ciertos sectores porque algunos de estos efectos indirectos pueden no ser deseados. Diferentes trabajos, por ejemplo, han sugerido que los programas asistenciales desincentivan la afiliación de los beneficiados a los programas formales de seguridad social.

En un reciente trabajo estudiamos el impacto que mecanismos y programas de asistencia tienen sobre el ahorro de los hogares en Colombia. En particular, analizamos, primero, la capacidad de ahorro de hogares en el régimen contributivo de salud vis a vis hogares en el régimen subsidiado. Posteriormente, evaluamos el impacto que uno de los programa bandera, Familias en Acción tiene sobre la misma variable: el ahorro de los hogares.

El trabajo lo realizamos utilizando la Encuesta de Calidad de Vida del Dane para los años 2003, 2008, 2010 y 2011. El ahorro, en nuestro análisis, lo definimos como la diferencia entre todos los ingresos del hogar (monetarios y en especie) y los gastos en que incurren, incluyendo vivienda, alimentación, educación y salud.

Los resultados son de lo más interesantes, quizás por lo, a priori, inesperados.
Considerando diferentes características de los hogares, aquellos que pertenecen al régimen subsidiado ahorran más que los hogares del régimen contributivo. Esta conclusión se explica en los escasos incentivos que tienen los hogares del régimen subsidiado para entrar al mercado formal. La informalidad implica menos pagos de todo tipo de contribuciones formales (incluyendo la seguridad social), lo que aunado a la existencia de riesgos adicionales en los hogares (particularmente en términos de salud), lleva a los hogares del régimen subsidiado a ahorrar más que sus contrapartes del régimen contributivo.

La segunda parte del trabajo evalúa el programa de asistencia Familias en Acción. Los hogares enrolados en dicho programa, dependiendo de la especificación del modelo, tienen una tasa de ahorro entre 8,5 y 13,3 por ciento más que hogares de características similares no enrolados en Familias en Acción. Aunque sorpresivo en principio, no es un resultado extraño en la literatura. Existen estudios para México (el caso de Progresa y Oportunidades), donde en ciertos casos los hogares beneficiados tienden a ahorrar más que los hogares de características similares no enrolados en tales programas.

Algunos autores han concluido que, simplemente, los beneficiarios de este tipo de ayudas utilizan mejor los recursos. Eso es particularmente cierto cuando se entrega el dinero a mujeres. En nuestro caso, evaluando el tema de los hogares más pobres, se encuentran que la informalidad tiene beneficios en los recursos disponibles para el hogar.

En el corto plazo, los efectos indirectos de este tipo de programa parecen deseables.
Pero estructuralmente, sus resultados son más cuestionables. Es decir, la formalidad, medida como flujos de recursos disponibles en el hogar en el corto plazo, no es la deseada por los hogares de menores recursos. En el corto plazo, para cierto tipo de hogares, la informalidad pareciera la alternativa más deseable.

El problema de la informalidad termina siendo una de las más grandes barreras para lograr la sostenibilidad de las finanzas públicas. Es inviable en el largo plazo una economía en la cual el 50 por ciento de la población debe sostener a la otra mitad sus necesidades de salud. Las cargas son aún más pesadas para el caso de las pensiones.

Plantear una reforma tributaria estructural que no diseñe esquemas para atacar el problema de la informalidad parece una contradicción.

Jorge Tovar y Miguel Urrutia
Profesores asociado y titular de la Facultad de Economía, Universidad de los Andes.

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