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¿Por qué el Emisor dejó su tasa quieta?

La cautela es quizás la mejor carta que se puede jugar el Banco de la República, con una posición ligeramente expansiva, pero prudente.

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agosto 02 de 2018
2018-08-02 09:18 p.m.
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En su más reciente reunión, la última bajo la dirección del ministro Cárdenas, el Emisor optó por mantener su tasa de interés de política en 4,25 por ciento. En línea con la expectativa del grueso de analistas y del mercado. Sin embargo, la lectura en detalle de las motivaciones del Banco para mantener la tasa es de elevada importancia de cara a lo que será el comportamiento a futuro de esta importante variable económica.

En el comunicado se lee que hay tranquilidad en el frente inflacionario y que la actividad se viene recuperando, aun cuando, a paso lento, lo que le permitiría aventurarse incluso con algo más de estímulo a la economía, quizás con alguna que otra reducción adicional de la tasa de política. Sin embargo, el Emisor hace énfasis especial en la incertidumbre para motivar su decisión de mantener las tasas en su nivel actual, y, probablemente, es esta incertidumbre, la que le llevará a dejar quietas las tasas por un periodo prolongado de tiempo.

¿A qué se debe la incertidumbre? En esta oportunidad, la balanza de riesgos proviene más del entorno externo que del local, en especial por las políticas económicas y monetarias que se han venido gestando en los últimos seis meses. Hasta hace poco, parecía que el timonel de la economía estaba siendo manejado de manera prudente y ordenada, razón por la cual los mercados descontaban un ajuste calmado y paulatino de la política monetaria de las economías desarrolladas.

Pero la irrupción de políticas agresivas, como la reforma tributaria, el presupuesto autorizado y la reciente escalada de anuncios de comercio exterior por parte del gobierno americano, han llevado a que los mercados descuenten un escenario de sobrecalentamiento probable en el corto plazo de la economía global y una posible recesión en los próximos años. Prueba de ello es el acelerado incremento del precio del crudo, el fuerte aplanamiento de la curva de rendimientos americana y el repentino castigo a mercados emergentes.

Esta es la fuente de incertidumbre de la que nos habla el Emisor, que si bien, por el momento, ha encontrado a Colombia bien parada, no se puede garantizar que a futuro los mercados no nos pasen la factura. Por lo que, la cautela es quizás la mejor carta que se puede jugar el Banco Central en este contexto, con una posición ligeramente expansiva, pero prudente para no caer en el riesgo de salidas repentinas de capitales.

Alejandro Reyes González
Economista principal, de BBVA Research Colombia

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