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Educación secundaria

El tema es uno que permea a toda la sociedad y por el que políticos han estado luchando: la educación, pero específicamente en el sector financiero.

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junio 08 de 2016
2016-06-08 10:35 p.m.
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Después de otro exitoso examen de la AMV, nada fácil en un segundo idioma y reconociendo fracasos en el camino, es importante tener en cuenta la educación entre los profesionales que operamos en los mercados, nuestra formación, situación actual y lo que el futuro pueda deparar.


Como veterano de Londres y Nueva York, la AMV está lejos de ser mi primera experiencia en exámenes de opción múltiple difíciles, esa sensación de que después de descartar a y c, las opciones b y d son terriblemente similares.


En la década de 1990, para aprobar el examen de representante registrado de la SFA de Londres, grabé todas mis notas en un casete C90 y las escuchaba todo el día, en el bus, mientras trotaba o incluso cuando dormía, pero por ser un examen que se toma una sola vez en la vida justificaba el esfuerzo –este sistema ha resistido el paso del tiempo y sigue vigente.


El Serie 7 en Nueva York es un infame y monstruoso examen de 250 preguntas, y 6 horas de duración, creado por la FINRA –cubre casi todas las facetas del negocio de valores y requiere mínimo un mes de preparación; pero ahí no para la cosa, dependiendo del área a la que posteriormente se dedique el interesado, hay 99 series especializadas –es una certificación de por vida, sin embargo hay exámenes de actualización cada tres años, con estudio de caso y vídeo, para estar al día con las últimas novedades.


Colombia llegó tarde a la fiesta si se compara con los principales centros financieros del mundo, algo comprensible dado que arrancó tarde frente a muchos mercados emergentes. La creación de la AMV el 12 de junio de 2006, exactamente un año después de mi llegada a Colombia, se deriva de la Ley 964 aprobada en 2005 –estos dos datos son familiares para quienes han tomado exámenes aquí.


Si bien tuvo lugar muchos años después de que ocurriera en los mercados más importantes, es necesario destacar que en comparación con nuestro grupo de pares en América Latina, el sistema educativo es avanzado y formalizado. En Chile, por ejemplo, solo recientemente tuvieron que imponer un sistema de cualificación más riguroso y aún no cubre a todos los que trabajan en el sistema financiero.


El paso más difícil ya se ha dado en Colombia: los exámenes han servido para darle profesionalismo a los mercados de capitales y ya han sido aceptados como parte de la cultura del sector financiero. Los que llegaron al mercado después del boom de 2002, procedentes de otros sectores, han tenido que someterse al reentrenamiento necesario y quienes salen de la universidad en busca de una carrera en los mercados financieros saben qué se espera de ellos.


Como podemos ver, hay gran cantidad de situaciones y niveles de supervisión, dependiendo de dónde se encuentra su mesa de operaciones, algunos exámenes son válidos de por vida, algunos necesitan repetirse y sin duda todavía hay lugares donde los exámenes no son la norma –la clave es encontrar el balance.


Probablemente el punto de referencia sigue siendo el CFA y en mi experiencia he visto a muchos colombianos en dificultades con los enormes libros, además de los problemas de lenguaje. El atractivo del CFA es su estatus, otorga a los pocos que lo pasan un estatus especial, cuando se pone en una hoja de vida le da al futuro empleador una idea clara de la capacidad del candidato –además, por supuesto, hay diferentes niveles en el CFA (1-3), algo que suma en términos de distinción para quienes trabajan en el sector financiero.


Mientras que la AMV ha tenido logros importantes, todavía cabe la posibilidad de crear una herramienta para Colombia, más allá de Londres o Nueva York, un instrumento para los profesionales en el sistema, los empleadores y también la base de clientes, que permita identificar la capacidad de los profesionales en cuestión. Si hay una crítica al sistema actual es que cada tres años, durante el proceso de renovación, hay demasiada repetición de los materiales anteriores en lugar de recalibrar los exámenes para reflejar el nivel de experiencia; sobre este punto, un profesional que tenga 1 día o 10 años de experiencia tiene la misma cualificación.


¿No sería muy provechoso para el sector financiero tener AMV 1 a 5, que reflejara un profesional con una capacidad cada vez mayor para atender las necesidades de su base de clientes, con el que los empleadores potenciales podrían medir las cualidades de los empleados, etc.? Algo en qué pensar.

Rupert Stebbings
Vicepresidente de renta variable de Bancolombia

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