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mayo 19 de 2016
2016-05-19 08:53 p.m.
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Nunca en la historia de la civilización ha existido la posibilidad de acceder a tanta información y de manera tan inmediata como hoy. Si bien es cierto que a lo largo de los siglos se ha venido almacenado datos en diferentes lugares e instituciones –bibliotecas, museos, archivos públicos, periódicos, etc.–, es evidente que ningún proyecto había tenido la magnitud ni el éxito que tiene internet.

Si hacemos un repaso histórico podríamos concluir que la laboriosa tarea de reunir el conocimiento humano encuentra su máxima expresión en las enciclopedias. Estas obras literarias tienen como objetivo compilar todas las ramas del conocimiento humano en una única publicación, facilitándole al lector el acceso a la información. Por siglos se dedicaron un sin fin de horas a esta tarea, culminando posiblemente en la reconocida Enciclopedia Británica. Hoy, este mismo conocimiento está casi completamente digitalizado y sistematizado, hemos cambiado las páginas por los megabites de información. Ese avance tecnológico nos ha permitido almacenar cantidades de datos previamente inimaginables.

Para calcular la diferencia consideremos el éxito que estas empresas tuvieron y hagamos una comparación con la información recolectada por una de las enciclopedias digitales más populares, Wikipedia. Esta contiene más de 4’500.000 de artículos -o el equivalente a 2.000 volúmenes impresos, mientras la Enciclopedia Británica contaba con 32 tomos aproximadamente-. La diferencia es abrumadora. En un análisis más detallado sobre el volumen de la enciclopedia se encuentra una particularidad: un crecimiento marcado en la última década. En el 2003 Wikipedia contenía menos de 250.000 artículos, una cifra no despreciable, pero muy lejana de lo que se convertiría. ¿Cuáles fueron los motivos que provocaron este crecimiento exponencial?

Una de las principales causas fue la reducción en los costos de producción de contenido digital.

Tradicionalmente, las cadenas de televisión realizaban millonarias inversiones en equipos de filmación y edición, infraestructura de distribución y empleaban una fuerza de trabajo altamente calificada para transmitir un video. Esta tendencia se comenzó a invertir con la adopción masiva de ciertos productos tecnológicos: fotografía digital, telecomunicaciones, computadores personales e internet.

El progreso en estas áreas redujo significativamente los costos finales al usuario, hasta el punto que hoy podemos producir y distribuir un video a millones de personas desde un celular. Uno de los efectos de esta democratización fue la evolución de la audiencia, caracterizada por un consumidor pasivo, sentado frente al televisor, que pasó a ser uno activo y creador de contenido; ahora podía crear sus propios contenidos digitales y distribuirlos. Es así como se generó un crecimiento exponencial de la información, no solo en Wikipedia, sino en todo el ámbito digital.

Algunos datos de las redes sociales nos sirven para comprender la magnitud de información con la que nos enfrentamos: “en el 2013 Instagram subía 40 millones de fotos al día”; “los usuarios de Whatsapp comparten 700’000.000 de fotos a diario; en Facebook se comparte un promedio de
400’000.000 fotos al día.

Esto nos hace ver que desconocemos las nuevas dinámicas de estos medios. Es evidente que las empresas y marcas cuya intención es que su mensaje sea recibido y amplificado por las nuevas comunidades digitales deberán adentrarse en estas tierras desconocidas e intentar comprender sus dinámicas a fin de optimizar sus posibilidades de éxito.

Federico Rodríguez Tarditi
Innovación de medios

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