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Autogol del Distrito en la ETB

El plan estratégico para telefonía móvil, televisión, conmutar pasivo pensional y desplegar fibra óptica de alta velocidad no tiene precedentes.

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junio 08 de 2016
2016-06-08 09:29 p.m.
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La intención de vender la Empresa de Teléfonos de Bogotá (ETB) inició con un autogol.

La razón es la improvisación de la administración de Enrique Peñalosa desde que asumió la alcaldía de Bogotá, en enero de 2016, y las llamativas declaraciones de su presidente, Jorge Castellanos, en las que critica la administración anterior buscando, en su momento, sensibilizar a la opinión pública sobre la necesidad de vender la compañía y de paso ganar réditos políticos.

La improvisación fue evidente en la asamblea extraordinaria de la ETB de enero de 2016, en la cual la administración Peñalosa nombró una nueva junta directiva. La sesión demoró casi una hora en comenzar porque no tenían lista la totalidad de los nombres que la integrarían.

Meses de análisis del equipo de Peñalosa fueron insuficientes para tener los nombres listos o para al menos incluir a alguien con experiencia directiva en el sector de telecomunicaciones.

Las llamativas declaraciones de Jorge Castellanos no deben pasar desapercibidas. Se empleó a fondo en los medios para hacer eco de la baja en la calificación de la deuda de la ETB por parte de Fitch Ratings y para hablar mal de la gestión de Saúl Kattan, su presidente anterior.

La calificación de Fitch Ratings parece más el reflejo de encontrar un nuevo administrador que les mostró un panorama incierto y negativo, y por lo tanto del futuro de su gestión, que el de encontrar nuevas dificultades materiales distintas a las que ellos ya conocían.

Para hablar mal de la gestión anterior, presentó verdades a medias y conclusiones apresuradas que demuestran inexperiencia en el sector de telecomunicaciones o en empresas del sector real.

EXPERIENCIA EN OTRO TEMA

La experiencia de Castellanos es en el sector financiero, y seguramente por eso Peñalosa encontró en él a la persona idónea para impulsar la venta de la ETB, y no el desarrollo de la empresa.

Sin embargo, experiencia fue lo que le faltó para evitar usar la equivocada estrategia de desconocer, con evidente mezquindad, que fue su predecesor el que le dio una nueva vida a la ETB, una compañía anquilosada que hace 5 años estaba ad portas de una liquidación.

La alcaldía de Gustavo Petro para algunos no tuvo resultados que mostrar, pero en lo que se refiere a la ETB nadie puede negar que la presidencia de Kattan la revitalizó y la puso a competir contra los grandes operadores del mercado.

Su ambicioso plan estratégico de 2,1 billones de pesos para incursionar en telefonía móvil, ofrecer televisión, conmutar el pasivo pensional y desplegar fibra óptica de alta velocidad por toda la ciudad no tiene precedentes. Antes se invertía principalmente en mantenimiento de redes.

Hoy, por ejemplo, desplegar nuevamente esa red de fibra óptica vale como mínimo un 50% más debido a la apreciación del dólar.

Para cualquier comprador esa infraestructura, que critica Castellanos, es una de las gemas de la joya de la corona.

Si lo que quieren es lograr el mayor valor posible en la venta de la ETB, hoy su junta directiva tiene bloqueado el camino para contrarrestar las actuaciones desleales de Castellanos, hablando mal de la empresa que preside.

Ahora, los escuetos mensajes positivos sobre el valor de la compañía y que envían con el mismo vocero, tratan de corregir los pasos en falso del pasado.

Muy bien lo interpretó el editorial de un medio de comunicación del pasado 2 de mayo: ‘Pero se cae en contradicciones estratégicas cuando se analiza la ETB, se le critica en su gestión inmediata, y en un apartado más adelante, se trata de hablar bien de la compañía para despertar algún tipo de interés por parte de un eventual comprador. Al fin qué: ¿es una buena o mala empresa?’.

Hoy, la ETB tiene mucho que mostrar a un futuro comprador. El problema es que Peñalosa y Castellanos se hicieron un autogol, pues les es políticamente muy difícil reconocer que hoy el valor potencial de la ETB es fruto de los aciertos de la gestión de sus predecesores.

Sus ligerezas y el error estratégico de comunicaciones sin duda serán aprovechados por compradores interesados, e irán en detrimento de Bogotá como accionista mayoritario de la ETB y de los 25 mil accionistas minoritarios.

Luis Alberto Arango E.
Profesor del CESA y accionista minoritario de la ETB

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