Otros Columnistas
análisis

Por una reforma arancelaria integral

Es necesaria la aplicación de un esquema arancelario que
elimine el sesgo antiexportador que arrastra la economía.

Otros Columnistas
Opinión
POR:
Otros Columnistas
abril 15 de 2016
2016-04-15 01:27 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

En Colombia, frecuentemente se vuelve tema del Gobierno nacional, de los analistas económicos y de los gremios la baja cantidad y la precaria diversificación de las exportaciones.

Esto ocurre especialmente en presencia de los déficits de la balanza comercial, que aparecieron después de un largo periodo de superávits, impulsados por el auge de los precios de los productos básicos o commodities, como se les conoce en el argot internacional.

Sin embargo, una vez pasan estas difíciles épocas y los precios de los productos básicos reaccionan al alza, se le resta importancia relativa al problema estructural de precariedad de las exportaciones de productos de valor agregado, que son en últimas las que soportan un crecimiento económico estable, de largo plazo, de empleos de calidad, más clase media y menos pobreza.

Para tener un aparato exportador sólido se necesita una industria fuerte, que compita en los mercados externos e interno, sin la existencia de altos aranceles que proporcionan una temporal protección en el mercado interno, ya que esas protecciones abren el camino a la informalidad y el contrabando, que terminan erosionando los esfuerzos comerciales formales y abasteciendo a los consumidores, en contra de esas industrias que se quisieron proteger.

Las épocas de las protecciones a ultranza cambiaron hace varias décadas, pero en Colombia se siguen practicando.

Si se quiere tener una industria exportadora fuerte, es necesario imprimirle un factor de competencia, implementando un nuevo sistema arancelario como el que viene estudiando el Gobierno Nacional.

Este adoptaría un impuesto aduanero plano, cuyo monto estaría en el nivel de nuestros principales mercados y competidores, que impida el contrabando y la desigual competencia, pero que, sobre todo, beneficie a los consumidores con un abastecimiento de productos de buena calidad, a precios internacionales y con las garantías del caso.

Entrando en el análisis de la cifras del comercio exterior de exportaciones en el 2005, vemos que las ventas externas totales del país, según el Dane, fueron de 21.190 millones de dólares, de las cuales 4.960 millones de dólares tuvieron algún valor agregado, excluyendo las exportaciones tradicionales, lo cual representó 23,4 por ciento del total.

Es decir, aproximadamente tres cuartas partes de las mencionadas son commodities sujetos a los vaivenes de las grandes economías mundiales.

Es necesario destacar que de ese 23,4 por ciento de las exportaciones con algún valor agregado, aproximadamente la mitad pertenece a los primeros capítulos del arancel que contienen productos de bajo valor agregado.

De los 4.960 millones de dólares, en el 2015 sobrevivieron 3.304 millones de dólares, es decir, el 33,4 por ciento no se pudo sostener en los mercados internacionales.

Ahora bien, diez años después, en el 2015, las exportaciones nuevas comparadas con las del 2005, solo fueron de 3.345 millones de dólares, 9,4 por ciento del total exportado el año pasado, incluyendo productos básicos.

Las cifras muestran que las nuevas exportaciones siguen siendo aproximadamente las mismas en dólares de los Estados Unidos, aunque representan un porcentaje menor del total exportado, debido al incremento del total vendido en el exterior, por el auge de los commodities.

Precaria diversificación y pérdida relativa de espacio en el total exportado. Seguimos exportando poco y produciendo lo mismo.

Es necesaria la aplicación de un nuevo esquema arancelario que elimine el sesgo antiexportador que arrastra la economía colombiana, por la excesiva protección en el mercado interno que el esquema actual prodiga; que incentive a nuestros empresarios a buscar mercados externos, porque la política de protección en los mercados internos, paradójicamente, debilita cada vez más a la industria del país, a manos de la informalidad y el contrabando.

Guillermo Botero Nieto
Presidente de Fenalco

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado