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Andrés hoyos

Jugando escondidas en Palacio

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abril 06 de 2016
2016-03-07 08:57 a.m.
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No cabe duda que el Gobierno por estos días ha tenido que sortear situaciones agobiantes que han impactado negativamente en su imagen, gestión y estrategia.

Entre cuestionamientos, gastos excesivos en época de “austeridad inteligente”, uno que otro escándalo, campañas de desprestigio en bloque de algunos de sus Ministros contra el Uribismo, problemas con la salud, el trabajo, la educación, el transporte, la economía y la defensa; el Presidente encuentra una excusa para desconectarse de la mala prensa que le ha generado el casi 70% de sus votantes y decide entrar de sorpresa al despacho de su Primera Dama.

-“Tutina ¿qué está haciendo?” Irrumpe en la oficina de María Clemencia simulando con la paloma de la solapa del vestido, un micrófono espía, en ésta, la época de oro de las comunicaciones nacionales. –“¡Juan Manuel, me asustaste!” Le grita ella en tono coqueto y prolongado. Estaba hablando con María Lorena que anda furiosa porque le devolvieron unas almendras de RCN radio y de radio Súper. ¿Tú sabes algo?

Juan Manuel estaba dichoso, sonriente y especialmente creativo; nada ni nadie podía contrariarlo y por fin había encontrado una excusa para vivir una hora de paz sin tenerse que ir hasta Anapoima. –“¡Esas tales almendras NO existen!” Afirmó dando un parte de tranquilidad sublime. -“Si quieres te lo puedo tallar en una piedra”, concluyó en tono jocoso.

-“Achuuu”- (sonó un estornudo al lado de un sillón). Y continuó: -“Tuti, mi amor, ¡ríete el plan! El 19 de marzo vamos a apagar las luces de todo Palacio y nos vamos a unir al chalenge climate chalenge con Luis Carlos, Germán, Cárdenas, Lucho, Gina, David, Natalia, Cristo, María Ángela y como dice Angelino, otros ´zarrapastrosos´ que ahora les dio sólo por viajar en económica que porque yo me había puesto bravo. ¿Tu cuándo me has visto tu bravo? Mi divina” – Preguntó incrédulo.

-“Tú te imaginas unas escondidas y todos corriendo por el salón de los Gobelinos y yo gritando por detrás: un, dos, tres por Simón que está leyendo” jajajaja; o un, dos, tres por De La Espriella que está en el closet”; o un, dos, tres por Montealegre que nos está haciendo zancadilla. Me imagino a María Ángela furiosa mandándonos notas de protesta a todos, agregó risueño.

(De forma paranormal, el sillón lejano a la pareja de dónde venían ruidos extraños se agitaba sin sentido). Juan Manuel sin prestar mucha atención seguía su conversación: -“No podemos dejar beber a lucho porque ahí sí que pone a correr hasta al propio Villegas. Luis Carlos ¡Corra!” le gritaría Germancho mientras

inaugura un par de escaleras que voy a mandar a aspirar ese día para que Gina esté simpática”.

-“Le podríamos decir a Cristo que nos recite unos trabalenguas o a Natalia Abello que se ingenie algo para recaudar fondos para pedir alguna picadita bien abundante, así como las marchas uribistas y le hacemos de una vez la despedida a Montealegre con salchichitas alemanas de las que compra Otálora. –Uy no, pero quedamos con hambre”, repeló.

(El sillón “fantasma” enredado entre las cortinas de seda no paraba de hacer movimientos exagerados de auxilio). Juan Manuel y María Clemencia sonrientes y cómplices siguieron su conversación. –“Tenemos que decirle a Cárdenas que nos adelante unos billetes bien austeros de 100 mil porque me acabé de comprar una imagen de Ordoñez a ver sí poniéndolo de cabeza, Montealegre deja casar a Cristina y nos enfiestamos un ratico bien ameno para dejar de imaginarme que todo el mundo está hablando mal de nuestra locomotora gubernamental”.

-“Ya le dije a David que me tallara sobre una piedra que las llamadas no se nos van a volver a caer, para que me hagas el favor y pongas a alguien a que llame a los muchachos para que nos acompañen ese día. ¡Y que venga Martín! “, agregó caprichoso.

De repente un olor fétido emerge del sillón en cuestión, una silueta oscura se dejaba ver incorporándose desde el piso entre la fina seda; Juan Manuel con la decisión propia del salvador de la Guajira se lanza para revelar el suceso paranormal que los había acompañado en la conversación. “¡Yo sabía!”, gritó sonriente, -“mira mi amor es Roy”. Quien apenado se limitó a decir: “un, dos, tres por mí que desde el gobierno de Uribe estaba tratando de agarrar este pedazo de queso”.

Andrés F. Hoyos E.
Comunicador Social y Periodista
@donandreshoyos

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