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El problema son los cupos

Aunque intenten hacernos ver lo contrario, las plataformas tecnológicas no son el obstáculo para regular el servicio individual de pasajeros.

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junio 15 de 2017
2017-06-15 10:45 p.m.
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Aunque intenten hacernos ver lo contrario, las plataformas tecnológicas no son el obstáculo para regular el servicio individual de pasajeros, el problema es el anticuado sistema de cupos que rige a los taxis hoy, y el deterioro en la calidad del servicio que presta el gremio.

Ese descontento por la calidad de los amarillos es precisamente lo que ha permitido que plataformas como Cabify hayan experimentado un crecimiento exponencial en pocos meses de operación. La arbitraria autonomía con la que un taxista decide si quiere o no llevar a un pasajero, la adulteración del taxímetro, siendo este el único método que ‘regula’ el cobro, vehículos que no están en condiciones para funcionar, entre tantos otros reproches que exponen hoy los usuarios, son las razones que los llevan a exigir alternativas de transporte.

Partiendo de que el servicio que prestan las plataformas tecnológicas es ahora una necesidad y hay un tipo de usuario que siente que no puede volver a transportarse de la forma tradicional, resulta difícil entender que el Gobierno se niegue a regular este modelo. Resulta ilógico que el Gobierno se mantenga en la posición de darle la espalda a la innovación del país, en son de mantener feliz a un monopolio que ha hecho con el usuario, y con el Gobierno, lo que ha querido.

El valor de un cupo de taxi en Bogotá está en 100 millones de pesos. En total, hay más de 52.000 taxis en la capital, es decir, aproximadamente 5,2 billones de pesos por cuenta del negocio de los cupos, que, además, está reducido a un pequeño porcentaje de personas, no a los miles de taxistas que le madrugan a la deuda diaria de 180.000 pesos con el propietario del vehículo, teniendo, entonces, que trabajar 12 horas al día, solo descansando en pico y placa.

Colombia es un Estado Social de Derecho, donde debería primar el interés general sobre el particular. La solución, como la planteamos nosotros, es que sea aprobada una ley que permita a apps y conductores prestar el servicio individual de pasajeros en carros de placa particular, y que, como se ha hecho en otros países de la región, estos paguen un impuesto sobre lo facturado por cada conductor.

Es muy triste que ante nuestra lucha por lograr la regulación, nos respondan con decretos como el 2297 de 2015, en el que se supone que el MinTransporte regula una nueva categoría de lujo. Quizá, cuando lo expidieron olvidaron que esos carros aún no rodaban en el país.

Entendemos que los propietarios han pagado una alta suma por un cupo de taxi, pero ¿qué pasaría si esta suma se les abonara como crédito para el pago de este nuevo impuesto? Sería un gravamen nuevo por kilómetros recorridos y con tarifas competitivas, acordes a la ciudad en la que se esté operando. Aún no generaría pérdidas por estos cobros faltantes e incluiría a todos los actores de esta discusión, que ya lleva más de tres años y en la que no se ve una solución cercana a un problema que exige inmediatez.

Estamos dispuestos a trabajar por una regulación que sea viable en el corto plazo. Ahora, la pregunta es, ¿está dispuesto el Gobierno Nacional?

Camilo Sarasti
Director de Cabify Colombia

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