Otros Columnistas
ANÁLISIS

Una cara más del desplazamiento forzado

Por medio de intervenciones en salud y psicología se puede garantizar la reinserción de las víctimas en la comunidad como miembros activos de ella. 

Otros Columnistas
Opinión
POR:
Otros Columnistas
junio 08 de 2016
2016-06-08 07:21 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

La victimización en el país se ha dado de diversas maneras, pero el desplazamiento forzado, derivado directamente del conflicto, se ha constituido como una de las principales. Colombia tiene aproximadamente 5,7 millones de desplazados, lo que lo hace el segundo país del mundo con mayor número de desplazados, superado únicamente por Siria, según Cohdes. Esto supone importantes consecuencias a nivel de ingresos, pues estas personas deben abandonar sus viviendas y, al mismo tiempo, sus medios de subsistencia. Por otro lado, las tierras de las cuales se apropian los responsables del desplazamiento son frecuentemente empleadas para cultivos ilícitos.
Adicionalmente, ciertas circunstancias físicas y psicológicas también efectos graves de este evento, ya que la salud, el empleo, la productividad y la demografía se ven implicadas.

Sin embargo, uno de los efectos fuertes que tiene el desplazamiento forzado se relaciona con niveles de confianza y satisfacción de las personas. En un análisis exploratorio de población desplazada en Medellín encontramos que, la percepción de satisfacción de vida actual, que se mide en una escala de 0 a 10, siendo 10 la mejor posición posible, para el grupo de no desplazados es 6,6, mientras que la de los desplazados se ubica en promedio en 4,7. Asimismo, al responder a la pregunta de si se encuentran satisfechos o insatisfechos con su vida, el 76 por ciento de los no desplazados afirmó que están satisfechos, mientras que esta misma respuesta solo se dio en el 54 por ciento de los desplazados.

Esta percepción se ve determinada por diversos factores como estado de salud, acceso a bienes y servicios, experiencias vividas en el pasado y emociones sentidas durante los últimos días. Dicha parte emocional es esencial para la adecuada comprensión de la situación de las víctimas. Dado que los desplazados afirman en mayor medida sufrir de preocupación, estrés, dolor físico, ansiedad y tristeza, debe estudiarse cómo impactar de manera positiva estos aspectos.

Las implicaciones económicas son considerables. Adicional a las consecuencias de tierras y ubicación de los desplazados, se dan pérdidas importantes en la fuerza laboral y capital humano. Por una parte, los desplazados experimentan condiciones físicas que pueden volverlos más propensos a enfermarse, impidiendo su disponibilidad en la fuerza laboral.
Además, la movilidad de zonas rurales a urbanas requiere de una adaptación que no siempre se logra. Los desplazados de áreas rurales poseen habilidades que se desarrollan con mayor facilidad en el campo. Esto hace que cuando lleguen a las ciudades no cuenten con las herramientas necesarias para buscar un empleo en el que puedan desenvolverse con éxito.

Sobre el aspecto psicológico y emocional de las víctimas, las emociones negativas que se perciben en los desplazados reflejan la intensidad del problema. Aun cuando se generan iniciativas que incentivan la formación laboral y productividad de dichas personas, si están experimentando estos sentimientos no desarrollarán bien sus habilidades sociales en las relaciones intrapersonales e interpersonales. La mayor dificultad radica en que esta situación impide una productividad mayor de las personas que obstaculiza la generación de ingresos.

Estas emociones influencian aspectos fundamentales de la economía como la confianza en los demás y en las instituciones, la aversión al riesgo o la paciencia e importancia de pensar en el largo plazo. Si las políticas implementadas se enfocan únicamente en proveer ayudas económicas o en especie y capacitación para acceder al mercado laboral, se está dejando de lado una parte importante del problema.

Los efectos psicológicos y sociales se dan para cualquier grupo de víctimas y por esto deben considerarse como elementos relevantes en la reparación de las víctimas de manera que se logren medidas eficientes. Por medio de intervenciones en salud y psicología que permitan la recuperación del estrés generado por el trauma se puede garantizar, en mayor medida, la reinserción de las víctimas en la comunidad como miembros activos de ella, tanto en el ámbito económico y laboral como en el social. El país está en la búsqueda de enfrentar la paz y generar movilidad social, por lo que todas las políticas deben estar fundamentadas en un marco de reparación integral y de superación de la condición de vulnerabilidad, para así promover las buenas condiciones para las víctimas y que dichas condiciones sean sostenibles en el largo plazo.

Gustavo Canavire Bacarreza
Director Centro de Investigaciones Económicas y Financieras, U. Eafit.
En colaboración con Manuela Vélez Ramírez, asistente de Investigación Cief, Universidad Eafit

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado