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Carbón, nuevos horizontes

Colombia, con sus grandes reservas de carbón, podría tener un confiable sistema energético porque el actual depende en un 70% de las hidroeléctricas.

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marzo 06 de 2017
2017-03-06 08:44 p.m.
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Gasificado por primera vez en 1792, el carbón tuvo una época dorada en Europa y Estados Unidos de casi siglo y medio, y fue cediendo terreno al petróleo, cuya explotación empezó en 1859, y por ser líquido era de más fácil manipulación; pero las altas cotizaciones de este último en lo que va corrido de este siglo y los avances que ha tenido el carbón como energético ha, hecho que se escuchen frases tan alentadoras como que “hay que sumar más carbón a la matriz energética”.

Ese fue el más importante y trascendental concepto dado por el señor Michael Keroulle, jefe de la Oficina Comercial de General Electric Power –la multinacional, con más de 100 años de experiencia en temas relacionados con la energía– a Portafolio, el pasado 12 de enero. Claramente, afirma Keroulle que Colombia necesita diversificar las fuentes de generación de energía, y una muy buena opción es el carbón, que se encuentra abundante en el país y a precios muy competitivos, y de esa forma se le daría confiabilidad al sistema energético nacional.

Manifiesta, además, que el 50 por ciento de la energía que se produce en el mundo proviene del carbón, que existen reservas para unos 200 años, aclarando que, aunque la tecnología no es nueva, se ha perfeccionado a tal punto que no solo produce beneficios económicos, sino también muy importante, es que tal tecnología es ambientalmente sostenible.

Colombia, con sus grandes reservas de carbón, podría disponer de un confiable sistema energético –pues el actual no lo es– porque el 70 por ciento de la energía procede de las hidroeléctricas, y son ampliamente conocidas las dificultades tenidas en el pasado fenómeno de ‘El Niño’. El gas se agotó en las termoeléctricas, y lo peor es que ya se está importando gas natural licuado.

En nuestro país, entidades como la SAI, ACIQ y, naturalmente, la SIQ UPB, han trabajado el tema del carbón desde tiempo atrás, y se ha vuelto casi una obsesión demostrar que Colombia debe hacer uso adecuado de tan importante elemento, de no exportarlo sin ningún valor agregado y tampoco quemarlo como es extraído de las minas, lo que coincide ampliamente con las recomendaciones formuladas por el ejecutivo de la General.

Además de considerar el carbón como importantísimo elemento energético, no lo es menos como materia prima, y por carboquímica obtener los mismos derivados, que se pueden conseguir del petróleo, como se hace en algunos países, logrando grandes ganancias.

Corea del Sur, por ejemplo, tiene el Instituto Energético, en el que laboran 1.000 personas (600 de ellas con doctorados), solo trabajan carboquímica y han desarrollado una gran tecnología, que ojalá nuestro país la adquiera porque el 90 por ciento de los fertilizantes utilizados hoy en el país son importados.

Si Colombia gasificara el carbón, se volvería de nuevo autosuficiente en energía; si hiciera carboquímica podría obtener muchas materias primas que hoy importa y, en ambos casos, ahorraría necesarias divisas, pues el país tiene una importante deuda externa y un alto déficit comercial.

Por tanto, si gobierno, academia e industria aúnan esfuerzos alrededor del carbón, se crearía gran un número de empresas que generarían muchísimos empleos, se reactivarían zonas hoy deprimidas, y la academia tendría allí un inmenso campo de innovación. Eso, indudablemente, contribuiría a despejar el futuro socio-económico de la nación, siendo esto la entrada a la segunda época dorada del carbón, que a otros países como Suráfrica, China y Corea del Sur tantos beneficios les aporta.

José Ignacio Álvarez Muñoz
Expresidente de la SIQ UPB
siqupb@une.net.co

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