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Atractivos de pertenecer a una junta directiva

Un estudio de la firma PwC encontró que la principal motivación para quienes hacen parte de una junta es el reto intelectual.

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enero 24 de 2018
2018-01-24 08:19 p.m.
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Ser miembro de una junta directiva, bajo los parámetros actuales del buen gobierno corporativo y en el marco legal vigente, implica una responsabilidad profesional y personal muy significativa además de un compromiso de trabajo y tiempo más allá de sus sesiones ordinarias.

Las motivaciones que justifican asumir tal responsabilidad trascienden al incentivo económico, el cual, contrario a la intuición, no es uno de los principales para quienes ejercen el cargo, menos aún en un país como Colombia, donde la remuneración a las juntas es poco competitiva en el contexto de América Latina.

Un estudio internacional de la firma PwC, por ejemplo, encontró que la principal motivación para quienes hacen parte de una junta es el reto intelectual. Y en efecto, lo es. En una junta se mira a la empresa de manera integral, se escalan temas diversos y de mayor complejidad, sus deliberaciones sobre la gestión de los riesgos son determinantes para la sostenibilidad de la organización, es común enfrentar desde ella las crisis y los más graves imprevistos, y tiene la responsabilidad de imaginar el futuro. En síntesis, siempre estará presente la adrenalina intelectual en el ejercicio comprometido y serio de este cargo en cualquier tipo de organización.

Ser parte de una junta directiva es también una oportunidad de desarrollo profesional. Allí es posible aprender de diferentes negocios, de la experiencia de otros, de disciplinas de la gerencia distintas a la especialidad propia, de otras culturas organizacionales y de la gestión de coyunturas empresariales particulares. Una buena sesión de junta directiva es como un caso de los analizados en las escuelas de negocios, pero en vivo y con consecuencias reales de las decisiones tomadas.

Una junta es, además, un espacio para el desarrollo y refinamiento de competencias vitales en la alta dirección como comunicarse de forma efectiva y sintética, escuchar y preguntar, negociar, trabajar en equipo y bajo presión, pensar estratégicamente, tomar decisiones ante la incertidumbre y con información incompleta, y ser emocionalmente inteligente, entre otras. La experiencia en juntas directivas eleva el perfil de los ejecutivos por razones de capacidad gerencial, más allá del prestigio y visibilidad.

El desarrollo de contactos profesionales es otro valor agregado de una junta. Compartir en un ambiente constructivo con un objetivo común, de confianza y apertura como debe ser el de una junta, madura y afianza las relaciones. Tener una buena red profesional es un activo estratégico para cualquier persona de negocios.

Para ejecutivos en ejercicio, estar en una junta de otra empresa es un espacio para refrescarse de su rutina, para poner su conocimiento y experiencia en una nueva dimensión, y para ver otra perspectiva de situaciones quizás comunes a su negocio. Para ejecutivos retirados es una oportunidad para mantenerse vigentes y conectados al ambiente de los negocios, y para las personas dedicadas exclusivamente a participar en juntas, involucrados además en comités y proyectos especiales de la empresa, es el camino para construir un portafolio de empleos de tiempo parcial en distintas organizaciones.

Finalmente, ser miembro de junta de entidades sin ánimo de lucro ofrece todos los atractivos mencionados, así como un extraordinario espacio para poner al servicio de una buena causa el conocimiento, la experiencia y las relaciones, para retribuir socialmente y sentir una gratificación única derivada del privilegio de ejercer este cargo.

Carlos Téllez
​Consultor empresarial

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