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Ciudades inteligentes en Colombia: gobernabilidad

Los actuales pliegos licitatorios no responden a la evolución sociológica y las grandes capitales en el país siguen elaborando pliegos para abogados.

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marzo 06 de 2017
2017-03-06 11:11 p.m.
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Mucho se habla de ciudades inteligentes desde que el mundo conoció la cifra por el cual el 50% del planeta vive en áreas urbanas desde el 2007. En un país como Colombia, la tasa de urbanización es mayor del 75%. En Canadá, segundo país más grande del mundo es del 88%. Por lo general es en las ciudades donde la creatividad converge y se desarrolla.

En esta oportunidad quiero explicar cómo nuevos modelos pueden crear lo que en realidad las ciudades en Colombia necesitan: estilos de convivencia. Creo que es más pertinente enfocarse en cómo se pueden generar soluciones que se adapten a la cultura, a los hábitos de consumo, el nivel de civismo, la estructura económica y política de las ciudades en Colombia.

La planificación urbana tradicional está obsoleta y no responde a las actuales necesidades de convivencia, evolución del estilo de vida, protección de especies, nuevos hábitos de comercio, nuevas modalidades de trabajo y movilidad. Las ciudades se desarrollaron en un modelo llamado top-down el cual, un grupo de individuos decide por millones, y simula con herramientas arcaicas, lo que la gente desea o necesita.

Muchos países en el mundo, la información que permite un sistema de decisión eficaz en el área de la planificación urbana, es muy limitado. Por lo general, las bases de datos no son limpias, ni recogidas debidamente y no están en los lugares adecuados. Su uso y transparencia no son los mejores, así como su acceso es denegado. El mundo tiene hoy 6 billones de parcelas, y de estas solo 1.5 billones están registradas. Más aun los registros no cuentan identificación por sexo, raza, edad y otros criterios demográficos.

EL cambio se da en la naturaleza de cómo se gobierna, los cargos al interior de una alcaldía, la manera como se comunica con los barrios, los sistemas de votaciones y los códigos que rigen el canal entre ciudadanos y gobernantes, hacen que parte de la infraestructura, también este siendo transformada con un nuevo mix tecnológico.

Muchas de las multinacionales ofrecen sistemas cerrados en los cuales la privacidad no es importante, aunque se diga que hay sistemas de encriptación y protección de datos personales, si fuese así, Yahoo no hubiese perdido un billón de cuentas por infiltración. Todos los sistemas actuales de computación son vulnerables. La aparición del Blockchain, “Soy miembro activo de Blockchain e Inteligencia Artificial en Canadá, uno de los más avanzados en el mundo abre la puerta a una muy interesante manera de gestionar activos como datos personales y hacer gobierno”.

Al final del año 2017, en Estados Unidos y en Dubái será probado el taxi que vuela, por varias start-ups. Ese tipo de innovaciones cambian radicalmente la manera como se diseña una ciudad, pero más importante es la relación de poder que se ha venido estableciendo por décadas entre una administración y su población. Con empresas como Uber, AirBnB, Amazon y otras más la manera como se consume, cambia radicalmente el funcionamiento y las operaciones de infraestructura urbana.

Es complicado implementar innovación en un país donde la metástasis de la corrupción llega a un punto en donde las regalías son comisiones políticas, los procesos de contratación son elaborados a la medida hacia empresas que irrigan comisiones a todos los niveles gubernamentales.

Las ciudades en Colombia pueden implementar infraestructura siempre y cuando se modifiquen los sistemas de contratación. Los organismos de control no permitan los altísimos índices de impunidad en las investigaciones a quienes desde un gobierno (Estatal, regional o local) tome los recursos llamadoscomunes que provienen de los impuestos para montajes fraudulentos y peculados. No es posible que estafas de billones de dólares, es decir que cada ciudadano en Colombia sea hurtado en impuestos se termine en casa por cárcel. A la vez la digitalización, mejora el recaudo tributario a nivel del ciudadano, quien también evade muchos impuestos o tramites.

La ciudad de hoy es una plataforma y es la primera base de un proceso de paz y convivencia. Una Ciudad no es solo un conjunto de megaproyectos de concreto, porque si bien, en la planificación urbana falta más consensos y mejores herramientas para toma de decisiones entre las operaciones de la ciudad y sus residentes.

La digitalización de las ciudades son un hecho, a pesar de los riesgos en seguridad física (agresiones o crímenes) o digital (hackeo o hurto virtual), esa transformación llega por tres razones: Los equipos de trabajo de la ciudad pueden ser más eficientes, la calidad de los servicios urbanos puede ser de mejor calidad y la optimización fiscal puede generar mejor distribución de recursos. Los datos deben ser compartidos y a través del ejemplo se puede modificar la cultura.

La digitalización también puede traer más transparencia para el recaudo tributario (impuestos y/o donaciones) con una mejor asistencia social acertada. Involucrando las poblaciones, también se puede disminuir la criminalidad porque el modelo de espionaje de masa se cambia por un modelo de virtud, en el cual la identidad se verifica mejor para utilizar la ciudad.

En conclusión, muchas ciudades en el mundo ya están compitiendo por generar más marca, reputación, atraer más talento, generar más innovación, pero es clave que en Colombia un alcalde entienda que una ciudad inteligente no es un cuarto lleno de servidores, cables y sensores que espían a sus residentes, sino son interfaces que conectan los equipos de trabajo con sus ciudadanos.

Parecerá una utopía, más aún en el actual contexto, pero los modelos de sociedad y convivialidad se generan localmente, no se importan. La ciudad de hoy o inteligente es una ciudad con un nuevo sistema de gobernabilidad. Los actuales pliegos licitatorios no responden a la evolución sociológica y las ciudades en Colombia siguen elaborando pliegos para abogados, no para los usuarios.

Andrés Assmus
Fundador y CEO de CityZeen Inc, Start-Up canadiense, ubicada en Toronto, trabajando en soluciones pioneras en identidad y ciudades digitales
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