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La educación es el camino

Latinoamérica es una región emprendedora. Nuestra gente lleva el gen de la innovación y convierte, a menudo, desafíos complejos en oportunidades de transformación y crecimiento.

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marzo 26 de 2018
2018-03-26 08:36 p.m.
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Latinoamérica es una región emprendedora. Nuestra gente lleva el gen de la innovación y convierte, a menudo, desafíos complejos en oportunidades de transformación y crecimiento. Sumada a las tecnologías emergentes, esta actitud de ‘sí se puede’ y esa mentalidad innovadora tienen el potencial de convertirnos en una fuerza motriz para las industrias y así generar valiosos puestos de trabajo y mejorar muchas vidas.

El Índice de Evolución Digital 2017, de Harvard Business Review, refleja esta realidad e indica que México, Colombia, Brasil y Bolivia se consideran países break-out, con un rápido avance hacia una innovación generalizada impulsada por lo digital. Chile se aproxima al escalón más alto, stand-out, con elevados puntajes en digitalización e innovación. Sin embargo, es crucial entender los recursos y proporcionar la capacitación adecuada para que las personas puedan optimizarlas y aprovechar su potencial. La educación es el único camino para construir un futuro en el cual la palabra ‘inteligente’ no se aplique solo a las máquinas, sino que continúe describiendo a la humanidad.

El BID reveló que, a pesar de la inversión promedio del 5% del PIB en educación en la región, solo el 30% de los niños en tercero y cuarto grado cumple el estándar mínimo para habilidades críticas requeridas en la era digital. Extender la escala de los programas educativos y equipar a los estudiantes para asegurar que nadie se quede atrás es el objetivo de gobiernos y empresas privadas, que además de enseñar habilidades duras y blandas, buscan empoderar a la fuerza laboral de la próxima generación.

Para triunfar en las economías tecnológicamente avanzadas se requieren competencias fuertes y adaptables. Más de la mitad de las ocupaciones actuales podrían ser parcialmente automatizadas, lo que tiene implicaciones para la fuerza laboral. Por ello, adoptar una actitud de aprendizaje constante y un reentrenamiento permanente en habilidades para mantenerse flexible, actualizado y productivo es clave.

Si bien estos cambios son graduales, el estudio Jobs Lost, Jobs Gained de McKinsey Global Institute, estima que hacia 2030 entre el 3 y el 14% de la fuerza laboral global necesitará cambiar de categorías ocupacionales, según el ritmo con que se adopte la automatización. La tendencia de la región a adaptarse al cambio es crítica y ofrece una oportunidad singular para promover el crecimiento y la productividad mediante la adopción de nueva tecnología.

Se dice que la innovación tecnológica de una región se refleja en su nivel de emprendimiento. Sin embargo, la adopción de una mentalidad social en esta era digital no es solo para los emprendedores, requiere liderazgo y participación, enseñanza y aprendizaje en todos los niveles de la sociedad. Conforme las nuevas tecnologías crecen, se tornan más ‘inteligentes’ y se hacen cargo de las tareas más repetitivas e intensivas en mano de obra, por lo cual tendremos más tiempo de enfocarnos en ser más innovadores y conscientes del impacto y la contribución que hacemos en el entorno. El futuro de Latinoamérica está en permitir a nuestra fuerza laboral confiar en la tecnología y al mismo tiempo aplicar mayores habilidades cognitivas para impulsar el crecimiento sustentable.

Claudio Muruzabal
Presidente de SAP Latinoamérica y el Caribe / Publicado originalmente por el World Economic Forum

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