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andrés f. hoyos

Muy bien por la igualdad. ¿Y para cuándo la coherencia?

La igualdad es un valor que debe involucrarnos a todos como sociedad bajo un mismo criterio de respeto pero también de coherencia social.

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abril 11 de 2016
2016-04-11 10:39 a.m.
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La legislatura nacional, boba al igual que nuestra patria, acaba de dar un vestigio importante de cordura y buen juicio sobre el reconocimiento legal y la unión de las parejas de personas del mismo sexo.

Con el corazón, con la razón y con el respeto que merecen estas decisiones, se celebra y exalta desde estas líneas, oponiéndonos duramente a quienes con sus cuestionamientos desbordan odio, intolerancia y malos juicios, y siembran con sus palabras incoherencias jurídicas que se deslegitiman fácilmente con las pataletas hormonales de cualquier aprendiz del derecho.

El camino para lograr esta decisión extratemporánea no fue fácil para quienes con su valentía, impusieron sus argumentos por encima de la, muchas veces, radical percepción de los opositores, quienes con sus cuestionamientos daban a entender que esta decisión podría ser “casi enfermiza” y contra los preceptos de nuestra Constitución Nacional.

La religión, el concepto de “familia” y la “naturaleza” del ser humano, fueron los argumentos que estos opositores en su juicio apresurado, utilizaron para intentar detener el norte de un derecho que desde siempre ha debido existir en pro de la igualdad, el libre desarrollo del ser y la dignidad humana.

La teoría toma un nuevo argumento también, cuando en retrospectiva vemos las batallas históricas de personajes que han luchado por sus derechos y reconocimiento en contextos reprochables de esclavitud, racismo y desigualdad laboral, que en su momento, escandalizaban a quienes se oponían, y hoy a partir de esas iniciativas individuales se han convertido en exclusiones que avergüenzan a la humanidad.

Ahora bien, reiterando el beneplácito desbordado por esa decisión en pro de la igualdad y el respeto, es importante tener en cuenta que Colombia también necesita debates serios, además de mediáticos, en lo que respecta al alcance de los individuos para condenar o controvertir como institución, algo que se está emitiendo desde una concepción coherente con su ideología.

Si bien es totalmente reprochable que quienes se opongan al matrimonio igualitario utilicen argumentos descalificadores, hirientes y en algunos casos “enfermizos” para los que luchan decentemente por sus derechos, no se puede caer en el error de celebrar la decisión a partir de descréditos igualmente irrespetuosos para sus opositores.

La anterior reflexión me la planteo porque hace un momento vi a alguien reconocido que siempre luchó por el matrimonio igualitario y sus derechos, hablando peyorativamente de alguien en su condición de “pobre”, haciendo alusión a su vestuario y posiblemente condición social no muy favorable; actuando de la misma forma en que hace algunos meses venía criticando a sus opositores, los cuales de forma radical también juzgaban infortunada sus preferencias.

La igualdad claramente es un valor que debe involucrarnos a todos como sociedad bajo un mismo criterio de respeto pero también de coherencia. Coherencia social, que involucre la pelea ferviente por los derechos, pero también el cumplimiento responsable de los deberes, que a la luz de la verdad, deben ser justificados con compromisos que no deslegitimen a quienes tienen ideas o condiciones diferentes.

Por ejemplo, que Donald Trump pueda ser un cretino por desconocer la fuerza migratoria que ha impulsado y dinamizado con creces la economía de su país; que Maduro, bueno… ¡Es maduro!; y que en nuestra bella Colombia, el Procurador pueda ser un retrogrado por vincular ideales vergonzosos de la inquisición en sus posiciones personales, no lo discuto ni un solo segundo, de hecho pienso cosas en las que prefiero “editarme”.

Pero que sus comportamientos incrementen el odio visceral y colectivo, sin por lo menos oírlos para tener argumentos a la hora de emitir un juicio; además de ser cavernícola, no aporta, es inoportuno y va en contravía del respeto que exigimos a la hora de luchar por la igualdad.

Andrés F. Hoyos E.
Comunicador Social y Periodista
@donandreshoyos


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