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“Colombiano compra colombiano”

Creer en Colombia es simplemente el mejor auto-negocio del cual todos salimos beneficiados.

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febrero 06 de 2017
2017-02-06 02:35 p.m.
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Mucho se habla por estos días de los debacles democráticos de los últimos tiempos, sobre el proteccionismo desmedido de las naciones poderosas por sus propias industrias, de los altos niveles de incoherencia de capitales y oportunidades laborales sesgadas por ideologías y fanatismos que segregan y condenan a determinados segmentos sociales y raciales. Hoy con mucha indignación y sobretodo con preocupación e incertidumbre estamos propensos a las suposiciones de las redes, la inclemencia de las hipótesis, y por qué no, el sinsabor de los argumentos.

La inestabilidad de las monedas, las políticas sin fondo y comerciales al contar con un único socio estratégico y las soluciones de choque que incrementan los impuestos, sin duda juegan una mala pasada a la hora de afrontar la elevada demanda de productos y necesidades inventadas a expensas de la globalización e inmediatez con que su compra de “última generación” pasa a ser una compra desechable en menos de una semana de haberla adquirido, porque sin usted darse cuenta, ya cuenta con una versión superior que trae “un botón de más” que sirve para lo mismo.

Colombia en nuestro caso, es un país con un potencial inigualable en temas de innovación, sostenibilidad, mano de obra y calidad. Los textiles, los productos para la construcción, el agro y la tecnología, por mencionar algunos; son grandes exponentes del dinamismo económico en la región y el autoabastecimiento estratégico reconocido y potencializado empíricamente o “al ojo” desde cada uno de nuestros departamentos.

Los debacles democráticos de los últimos tiempos, como comencé este escrito, deben enseñarnos eso: la protección inmediata de nuestra industria y su mano de obra. ¿Cómo es posible que exista subfacturación de nuestros textiles y que entren prendas terminadas a costos mágicamente inexistentes?; ¿Cómo es posible que ingresen al país productos de construcción en seco como el yeso a precios irrisorios y sin condiciones competitivas con el mercado nacional?; ¿Acaso nuestra industria no es lo suficientemente fuerte y competitiva en precios y calidad para vestir a nuestra propia gente y a nuestros hogares?

Desde el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo se han dado importantes muestras de fortalecimiento de nuestra industria y adaptación estratégica del mercado nacional. Su Ministra, funcionaria que sin duda cuenta con un merecido reconocimiento por vigorizar al país en diferentes sectores desde Proexport, luego Procolombia y ahora en esta cartera, es consciente también de la necesidad de entender, adaptarse y salirle al paso a “las placas tectónicas”, como ella se refiere, y los movimientos y tendencias que están teniendo los mercados y el comercio en estos momentos.

Sin equivocaciones, la trayectoria de la Ministra, ha estado enmarcada por defender la industria nacional y potencializar con rigor y estrategia todos los segmentos que generan ingresos y reconocimiento al país, fundamentando como bandera esa necesidad inmediata de publicitar lo nacional como una fuente perpetua de crecimiento y bienestar sostenible.

Con la incertidumbre y con las oportunidades que traen las coyunturas políticas y económicas propias de nuestros socios comerciales y sus mercados, esperamos que desde el Ministerio se afiancen aún más estas estrategias para fortalecer la industria y los productos nacionales.

El futuro de nuestro país, sus empresas y su economía, está en las manos del fortalecimiento inmediato de nuestros bienes. Desde la creación, la fabricación y el comercio, los colombianos tenemos la enorme responsabilidad de fortalecer cada uno de los productos hechos en casa. Por el consumidor, por el fabricante, por el empresario y por el mismo capital, debemos entender de una buena vez que lo que producimos en nuestro territorio debe ser la prioridad de compra sin condiciones.

Estudios técnicos muestran cómo la subfacturación, el contrabando y el ingreso de productos a precios burlescos, desestabilizan el mercado nacional, comprometen la creación de puestos de trabajo, e incluso maximizan el riesgo de despidos, cierres de fábricas, locales y plantas de producción.

Creer en Colombia es simplemente el mejor auto-negocio del cual todos salimos beneficiados.

Andrés F. Hoyos E.
Comunicador social y periodista
@donandreshoyos

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